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Parasitología
El control de NGE por lo general se basa en el uso de antihelmínticos

Estrategias de control parasitario en ovinos tropicales

Por su alta virulencia y su amplia distribución, el Haemonchus contortus es considerado el nematodo gastroentérico (NGE) más importante en México.

M en C Jorge Alfredo Cuéllar Ordaz*

La nematodiasis gastroentérica es una enfermedad parasitaria de los ovinos que repercute negativamente en la eficiencia biológica y económica de los rebaños, produciendo retraso en el crecimiento, desnutrición, baja conversión alimenticia, baja producción de leche, diarrea, anemia, edema submandibular, pérdida de apetito, bajos índices de fertilidad y en algunos casos muertes en animales jóvenes (Soulsby, 1988; Quiroz, 1989; Navarre y Pugh, 2002).

Estrategias de control parasitario en ovinos tropicales

En prácticamente todo el mundo, el control de la nematodiasis gastroentérica se basa casi exclusivamente en la administración de antihelmínticos. Desgraciadamente uno de los problemas que se ha generado por el uso masivo e indiscriminado de los antihelmínticos, es la resistencia hacia los mismos, situación que es un problema de grandes dimensiones en aquellos países donde la producción ovina es una de las principales actividades económicas (Prichard y col., 1980; Edwards y col., 1986; Hong y col., 1996; Waller y col., 1996; Chartier y col., 1998; Van Wyk y col., 1999).

En México los hallazgos de NGE resistentes a antihelmínticos (RA) son escasos. Campos y col. (1988) reportan la detección de una cepa de H. contortus resistente a bencimidazoles, específicamente al albendazol. Esa cepa fue aislada de una explotación ovina de raza Pelibuey en clima subtropical húmedo. Se empleó una prueba in vitro para conocer el factor de resistencia. Cabe mencionar que el rebaño estudiado había sido desparasitado frecuente mente con albendazol y se habían detectado fracasos en la terapia antihelmíntica, donde, a los pocos días de la aplicación del fármaco, algunos animales morían y poseían grandes cantidades del nematodo.

Profundizando en el estudio de ese caso, Mendoza (1991) no encuentra diferencias en la cinética de anticuerpos contra cepas de H. contortus resistentes y susceptibles a bencimidazoles en ovinos infectados experimentalmente. Heras y col. (1992) no encontraron diferencias en los parámetros sanguíneos de corderos infectados con cepas de H. contortus resistente y susceptible de albendazol.

Por su parte, Manifacio y col. (1992) evaluaron cuatro antihelmínticos contra esa cepa de H. contortus resistente al albendazol. Emplearon el levamisol (7.5 mg/kg PV por vía intra muscular), ivermectina (200 mg/kg PV subcutánea), netobimín (7.5 mg/ PV por vía oral) y albendazol (5 mg/kg PV por vía oral). A los 7 días pos tratamiento, el levamisol, ivermectina y netobimín mostraron una eficacia del 100%, mientras que para el albendazol fue del 68.8%, sin embargo, existió la presencia de huevos de NGE a los 15, 21 y 28 días en los animales trata dos con netobimín.

Asimismo, Heras y Quiroz(1992) evaluaron la eficacia del netobimín y albendazol contra cepas de H. contor tus resistente y susceptible al albendazol. Encontraron una eficacia del netobimín del 77.4% y 100% contra la cepa resistente y susceptible respectivamente. Por su parte, el albendazol tuvo una eficacia del 76.6% y 97.8% también para ambas cepas.

Por otro lado, se ha detectado baja eficacia al tratamiento emplean do fenbendazol y oxfendazol en H. contortus de Chapa de Mota, Estado de México (Negrete col., 1998) y Tlapacoyan, Veracruz (Salas y col., 1998) respectivamente.

Una compilación de los datos de RA en México se muestra en el cuadro 1.

Como se ve, la aparición de RA en los rebaños ovinos de México es una realidad, pues existen las condiciones climáticas y de manejo del pastoreo que la favorecen. Es necesario establecer todas las acciones necesarias para continuar con su detección, especialmente en aquellas regiones con alta frecuencia de desparasitación y en donde se han introducido animales con cepas presumiblemente resistentes.

Aunado al problema de RA, se ha incrementado la necesidad de reducir los residuos de medicamentos en los alimentos para los humanos y el ambiente, lo que obliga a que se generen otras estrategias de control antiparasitario que no dependa del empleo de substancias químicas. Entre ellas están:

· El desarrollo de vacunas específicas contra nematodos gastroentéricos (Newton y Munn, 1999; Smith, 1999; Domínguez y col., 2000).

· La suplementación alimenticia, especialmente de nitrógeno proteico (Fox, 1997; Wallace y col., 1998; Datta y col., 1998) o no proteico (Knox y Steel, 1999), donde se puede producir una disminución en la severidad de la parasitosis por H. contortus, así como un incremento en el desarrollo de inmunidad contra el parásito y mejores niveles de producción en los animales (Datta y col., 1999).

· El uso de depredadores naturales de las larvas exógenas de los nematodos parásitos evaluando hongos con actividad nematófaga. Han sido empleados exitosamente distintos tipos de hongos apatógenos para el hospedador pero nocivos para las larvas de nemato dos parásitos (Mendoza y col., 1998; Mendoza y col., 1999), visualizando su empleo masivo como un método de control para la hemoncosis (Gomes y col., 1999).

· Efectuar modificaciones en los sistemas de manejo en la cría ovina. Por ejemplo, Amarante y col. (1997) evalúan el efectodel pastoreo mixto de novillos con ovinos sobre la disminución de la parasitosis en los segundos al encontrar en los bovinos un hospedador poco propicio para su desarrollo.

· El empleo de genotipos resistentes a la infestación por parásitos.

· Sistema FAMACHA‚. Es la identificación clínica del desarrollo de anemia ocasionada por la presencia de H. contortus (Van Wyk y col., 2001).

Se ha sugerido que la principal razón por la que no se ha podido contener la RA es la población de parásitos en refugio que se debe considerar en los programas de control parasitario (Van Wyk y col., 2001). Refugio es un término utilizado en parasitología primero por Georghiou y Taylor en 1977 para indicar la pro porción de la población de un parásito determinado que escapa a la exposición de algún compuesto usado para el control parasitario, por ejemplo las fases de vida libre en las pasturas de los helmintos cuando los animales son desparasitados. En otras palabras la pastura constituye un refugio para las poblaciones parasitarias cuando los animales son desparasitados (Van Wyk, 2003).

De acuerdo al modelo matemático parece que la proporción de parásitos en refugio tiene un efecto profundo en la presión de selección para la resistencia parasitaria. Si todos los animales de un grupo son desparasitados simultáneamente en dosis correctas con un principio activo altamente eficaz (por ejemplo desparasitando parásitos susceptibles ss) y después son inmediata mente colocados en una pastura con muy pocos o sin parásitos en refugio presentes, sin duda los únicos parásitos que sobrevivirán el tratamiento son aquellos resistentes al medicamento (heterocigotos sr y/u homo cigotos rr) por lo tanto hay pocos o no hay parásitos susceptibles en la pastura que puedan aparearse con los adultos resistentes que quedaron en la pastura, esto hace que la siguiente y subsecuentes generaciones están inclinadas a ser heterocigotos o hasta homocigotos para ser resistentes. Si el tratamiento es repetido, las oportunidades de una resistencia se multiplican. Esto aplica para resistencia de un sólo gen y resistencia de múltiples genes. Además mientras más pequeño sea el número de parásitos en el refugio y más eficaz el principio activo emplea do, más grande será el efecto en la selección de RA y mayor será la pro porción de homocigotos resistentes (rr) que se desarrollarán y más difícil será matar los parásitos con ese medicamento (Van Wyk, 2003).

Para fines del presente trabajo solo se hará referencia al método FAMACHA‚, al manejo estabulado de la cría y engorda de corderos y a la resistencia de los animales a NGE.

Sistema FAMACHA

Recientemente se ha empleado la desparasitación selectiva como una forma de mantener un reservorio de larvas susceptibles en el refugio y de esta manera podría retrasar el desarrollo de cepas con RA. Ese método es denominado FAMACHA‚ que se ha enfocado al control de infecciones con H. contortus dando tratamiento sólo a los animales que tengan las mucosas conjuntivales pálidas lo cual puede ser el reflejo de una anemia causada por una infestación severa con dicho parásito debido a que es hematófago. FAMACHA‚ es un acrónimo deriva do del nombre del creador de la idea Dr. Faffa Malan, FAffa MAlan y CHArt (Van Wyk y Bath, 2002).

Este sistema identifica aquellos animales con mucosas pálidas equivalentes a un hematocrito por debajo del 15%. Se ha encontrado que esa apreciación visual de la anemia requiere de un entrenamiento para dominar el procedimiento pero puede ser aplicable a cualquier tipo de explotación ovina y disminuyen do en gran medida el uso de antihelmínticos. El sistema FAMACHA‚ sólo es aplicable para el control de H. contortus en una región endémica y se debe usar conjuntamente con otras medidas para el control de helmintos (Van Wyk y col., 2001).

A través del sistema FAMACHA‚ se pretende retrasar, disminuir e incluso favorecer la reversión de la RA en los rebaños ovinos donde se ha detectado ese problema.

Existe un folleto elaborado por la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Pretoria, el Instituto Veterinario de Onderstepoort, la Asociación Mundial de Grupos de Trabajo Veterinarios y Laboratorios Intervet de Sudáfrica y cuenta con el apoyo de la FAO. A continuación se expone la información que se con templa en dicho folleto:

¿Por qué el sistema FAMACHA® fue desarrollado?

Haemonchus contortus (gusano palo de barbería) es el problema sanitario más importante en ovinos y caprinos en la mayoría de lugares que tienen lluvias en verano, particularmente en áreas tropicales y subtropicales. Si no se con trola adecuadamente al parásito, hay grandes pérdidas en la producción y hasta la muerte.

Debido a la sobreutilización de los antihelmínticos por muchos años, la RA es un problema que se está incrementando, en muchas explotaciones. En varios países hay resistencia a todos los grupos de antihelmínticos y la viabilidad de la producción ovina se ve amenazada

Mientras la mayoría de los ovinos (especialmente adultos) son capaces de soportar los desfavorables efectos de la hemoncosis, una pequeña minoría no puede.

La característica de resistencia (habilidad de prevenir o eliminar la infección) o resiliencia (habilidad de soportar los efectos de parásitos) han demostrado ser heredable, aunque no altamente. Esto significa que los ovinos pueden ser seleccionados y criados para desarrollar esas características.

Una vez detectados los ovinos incapaces de lidiar con la hemoncosis, pueden ser identificados para una atención especial sin tener que tratar a todo el rebaño. A largo plazo por medio de la selección de ovinos se puede criar un rebaño resiliente y genéticamente adaptado al medio.

Principio en que el sistema es basado

La sangre consiste en una parte clara y fluida denominada plasma y una parte celular (principalmente células rojas), la proporción de células rojas/plasma determina si el animal está sano o enfermo. Esta proporción puede ser medida en el laboratorio por métodos especiales pero con práctica y entrenamiento también puede ser estimada con bastante exactitud observando los cambios de coloración de las membranas mucosas de los ojos. Como el H. contortus es hematófago, los efectos de una carga parasitaria severa en animales no resilientes provoca una disminución en las células rojas. Esto se observa en las membranas mucosas cono una visible palidez generalmente conocida como anemia. Monitoreando la anemia, los animales resilientes y susceptibles pueden ser identificados. Algunos animales pueden volverse sigilosa mente anémicos y luego recuperarse sin tratamiento.

Usos y ventajas

· Puede esperarse una disminución en la cantidad y frecuencia de las dosificaciones para la mayo ría del rebaño en aquellas explotaciones ovinas donde la carga parasitaria es alta.

· Debido a que menos ovinos son tratados, el desarrollo de la resistencia en las poblaciones de parásitos puede disminuirse.

· A largo plazo, la eliminación de los animales no resilientes (susceptibles) pueden permitir la crianza de ovinos mejor adaptados.

· Identificando los ovinos anémicos se pueden dar los tratamientos correctos, si es necesario en dosis únicas o divididas, y probable mente se tratará un número pequeño de ovinos cada vez que se examinen a los animales.

· Si el rebaño es examinado periódicamente, los animales pueden ser tratados antes de que los signos de nematodiasis gastrointestinal y los efectos se vuelvan muy severos.

· Los ovinos que repetidamente no pueden soportar la hemoncosis, a pesar de llevar un eficaz programa de control, pueden ser identifica dos y eliminados del rebaño.

· Los ovinos que se escaparon al tratamiento o fueron subdosificados o desparasitados inadecuadamente, pueden ser identificados antes de que ocurran problemas graves.

· Si se utiliza un tratamiento ineficaz para la hemoncosis, se detectará más fácilmente porque habrá más animales anémicos después del tratamiento y, si se utiliza un medicamento eficaz, las mucosas pálidas se estarán más rojas después de una semana, si se provee de suficiente proteína en el alimento y la condición corporal es adecuada, detectándose así el éxito del tratamiento.

· Si hay una severa acumulación de larvas infectantes en la pastura, un aviso temprano del daño inminente puede ser un aumento súbito en el número de ovinos anémicos. · La técnica, una vez aprendida, es relativamente barata, si no es considerado el costo de mano de obra (que debe ser calculado como costo fijo).

· El proceso de inspección de los ojos de los ovinos es rápido y fácil mente puede ser integrado con otras actividades rutinarias del rebaño como son la vacunación, el pesaje, evaluación de condición corporal o conteo. Con buena experiencia se pueden evaluar hasta 500 ovinos por hora.

· Debido a que los ovinos son examinados frecuentemente, otros problemas no relacionados son rápidamente descubiertos.

· La técnica es muy fácil y suficientemente confiable una vez aprendida bajo la guía de un instructor competente.

Precauciones en la utilización del sistema

· Sólo la hemocosis puede ser monitoreada usando esta técnica. Debe ser utilizado un programa para el control de otros parásitos. Se debe emplear en forma conjunta al sistema FAMACHA® un programa integrado de control de hemoncosis.

· El conteo de huevos en las heces debe ser medido regularmente (cada 4 a 6 semanas).

· Hay otras causas de anemia que pueden causar confusión. Algunos ejemplos son: bunostomiasis, fasciolasis, parásitos externos, hemoparásitos, infecciones y deficiencias nutricionales. Aunque, hasta el momento la causa más importante de anemia en ovinos en clima templado de verano lluvioso como es el caso de Sudáfrica es el H. contortus.

· Por el otro lado, ciertas condiciones pueden hacer que las membranas mucosas de los ojos aparenten ser más rojas de lo que deberían y esto enmascara la presencia de anemia. Algunos ejemplos son: polvo o establecimientos cerrados que irritan los ojos, calor, animales transportados por largo periodo sin descanso, fiebre, infecciones de los ojos y enfermedades asociadas a falla en la circulación sanguínea.

· Los ovinos deben ser monitoreados regularmente (por lo menos cada dos o cuatro semanas, siendo recomendable cada semana en el pico de la época de H. contortus).

· Los corderos y ovejas gestantes o lactando son más susceptibles y necesitan atención especial.

Uso práctico

· Este sistema debe ser utilizado sólo después de haber sido totalmente explicado y demostrado por instructores propiamente entrenados.

· Usarlo solo como parte de un pro grama integral de control parasitario diseñado por un veterinario. No se debe usar por si solo.

· En la primera mitad del verano, instituir un programa estratégico de desparasitación, pero en bajo nivel en conjunto con el monitoreo del conteo fecal de huevos, el sistema de pastoreo rotacional y la alternancia de pastoreo con caprinos o caballos, y llevar a cabo la evaluación del rebaño cada dos o tres semanas por personas propia mente entrenadas, totalmente competentes para ver los cambios indicativos de anemia.

· En la segunda parte del verano, o más temprano en áreas con climas templados con alta humedad, lluvias o irrigación, puede ser necesario monitorear al rebaño más seguido, inclusive semanalmente.

· Continuar con el programa integral de control parasitario hasta el final del periodo de hemoncosis.

· Siempre utilizar la tarjeta FAMACHA® en las evaluaciones, no confiar en la memoria de veces anteriores.

· Cualquier borrego que se observe claramente anémico (categorías 4 ó 5 en la tarjeta FAMACHA®, y casos dudosos (categoría 3), debe ser tratado (dosificado o desparasitado) con un principio activo apropiado (en consulta con el veterinario supervisor) y marcado o identifica do de alguna manera permanente (aretes, marcas en las orejas, muescas, cordones amarrados, etc.).

· Se recomienda que los borregos marcados permanentemente también tengan una marca temporal (crayones marcadores de lana) de diferentes colores o en diferentes sitios así el mismo ovino no es mar cado permanentemente en la siguiente valoración.

· Si el sistema es usado en cabras se recomienda que cualquier animal graduado en la categoría 3 deberá ser tratado.

· Si una gran proporción (>10%) del rebaño se encuentra anémica (categorías 4 y 5) en cualquier evaluación, puede ser aconsejable dosificar todo el rebaño o cambiar de parcela si es posible. Consultar al veterinario si hay dudas.

· La decisión esencial que debe ser tomada en cada revisión es cuales animales deben ser tratados y cuales no. La asignación de categorías es lo menos importante.

· Si el rebaño ha estado en la misma parcela por más de dos meses, solo deben tratarse los ovinos anémicos antes de que el rebaño sea cambiado de parcela. Si todo el rebaño debe ser tratado entonces debe dejarse en la misma pastura por lo menos una o dos semanas antes de cambiarlo.

· Los ovinos que se han identifica do que necesitan dos desparasitaciones seguidas (más de la dosis normal de tratamiento del rebaño) pueden ser considerados para eliminarlos, mientras aquellos que necesiten tres o mas dosis extras deben definitivamente ser eliminados.

· Si el rebaño es muy grande una muestra aleatoria de 50 ovinos puede ser evaluada. Si el porcentaje combinado de categorías 1 y 2 excede el 80% (preferible mente el 90%) y no hay categorías 4 y 5 en la muestra, es improbable que haya peligro al no examinar el rebaño completo. Sin embargo, si algún ovino es categorizado como 4 ó 5, o la categoría 3 excede 10–20 %, será necesario examinar a todo el rebaño.

· Los borregos que no presentan pigmentación en su piel pueden parecer anémicos inclusive a distancia, porque sus narices y vulvas se ven pálidas.

· Examinar especialmente esos borregos que se retrasan en el rebaño. Estos atrasados pueden estar sufriendo los efectos de la anemia.

· Siempre revisar a los borregos con edema submandibular (cuello de botella), es decir,la presencia de un suave abultamiento debajo de la mandíbula. Todos los ovinos con edema submandibular, independientemente de la presencia o ausencia de anemia deben ser tratados.

Cambios en el sistemas de producción (estabulación en la crianza y engorda de corderos)

La infección por NGE en los rumiantes ocurre exclusivamente cuando los animales están bajo sistemas de crianza en pastoreo, la razón de lo anterior es que los huevos se incuban en las heces y se desarrollan las larvas uno, dos y tres, siendo esta última la fase infectante que después migra y se encuentra en las gotas de agua en el pasto (Cuéllar, 1992) para después ser ingerida por el hospedador. Los corderos mantenidos en pastoreo siempre están expuestos a la parasitosis siendo la vía de infección el alimento ya que las larvas infestantes son muy activas, pudiendo trepar por los tallos y subir a las hojas de los pastos (Soulsby, 1988).


Fig 1. Eliminación de huevos de nematodos gastroentéricos en corderos mantenidos en corral o pastoreo

Es importante saber que en el caso de los NGE, los corderos al nacimiento están libres de parásitos y solo se infectan cuando consumen pasto contaminado con larvas; particularmente en aquellos ecosistemas con clima tropical, donde la humedad y la temperatura son elevadas, puede ocurrir durante todo el año (Cuéllar, 2002).

Cabe mencionar que la presencia de larvas en la pradera es consecuencia de la población de parásitos en el hospedador, considerando que es un proceso altamente dinámico y que depende del estado inmunitario del rebaño. Cuando los ovinos se encuentran pastoreando todo el año en praderas infectadas reciben un desafío larvario diario que estimulan el sistema inmunitario. Para el con junto de NGE se reconocen tres etapas. (Nari, 1992):

· Etapa de infección aditiva: cuando el animal comienza a sustituir su alimentación láctea por pastura se encuentra inmediatamente expuesto a desafíos larvarios; como su capacidad de respuesta inmunitaria es muy pobre, se dice que se encuentra en etapa de infección aditiva, lo que significa que gran parte de las larvas consumidas desarrollarán parásitos adultos. La consecuencia práctica a nivel de rebaño es que los corderos no sola mente aumentarán en forma rápida sus poblaciones parasitarias, sino que incrementarán la tasa de contaminación de las pasturas haciéndolas más peligrosas. Esta etapa generalmente se mantiene durante varios meses dependiendo de la calidad y cantidad de forraje disponible.

· Etapa de regulación: aunque el desafío larvarios en condiciones de pastoreo continuo se mantiene durante toda la vida del animal, sus poblaciones parasitarias no siguen aumentando en forma aditiva, esto es porque el hospedador comienza a desarrollar sus defensas inmunológicas y a controlar sus poblaciones parasitarias. La duración de esta etapa depende principalmente de las condiciones ambientales y la oferta estacional de larvas que predominen en el trópico. Esto es especialmente cierto en las zonas con épocas de secas y lluviosas bien definidas, que condicionan no sólo la oferta larvaria sino también el estado nutricional.

· La etapa de regulación se manifiesta fundamentalmente a través de una disminución de los porcentajes de larvas que se desarrollan a adultos, el aumento de eliminación de parásitos adultos sustituidos por nematodos de ingestión reciente y una disminución de la postura de huevos de las hembras ya establecidas.

· Etapa de protección o resistencia: es la aparición más lenta y con una fuerte base inmunológica; después de la etapa anterior y dependiendo mucho de las condiciones de estrés que pueden estar asociadas (mal nutrición, gestación, lactancia) los animales pueden regular con éxito sus poblaciones parasitarias. Durante esta etapa cabe esperar que el rebaño consuma una gran cantidad de larvas, muchas de las cuales no se desarrollarán hasta adultos (efecto aspiradora) disminuyendo de esta manera la tasa de contaminación. Cabe mencionar que la resistencia no se presenta uniformemente para todos los géneros de NGE ni en todos los individuos del rebaño.


Fig 2. Peso de corderos mantenidos en pastoreo o confinamiento bajo condiciones de trópico húmedo

En relación a lo anterior, se pueden establecer estrategias que no permitan la adquisición de parásitos al retirar a los animales, particular mente a los más susceptibles, en este caso los corderos, de la fuente de adquisición natural que es la pradera, logrando una menor contaminación de la misma, bajas cargas parasitarias y un mejor desempeño productivo de los animales.

Como antecedente de la modificación en el sistema de producción para el control de NGE, existe un estudio realizado con el objetivo de comparar el sistema de pastoreo contra el confinamiento total de corderos en crecimiento para el control de NGE en el trópico subhúmedo mexicano (Cuéllar y col., 2003a). El trabajo se desarrolló en una explotación ovina comercial en el estado de Veracruz (clima tropical subhúmedo, temperatura media anual de 32 C).

Se emplearon 50 corderos (Pelibuey y Blackbelly x Katahdin) y se formaron dos grupos al azar con 25 animales cada uno. Uno de ellos conformado por corderos desteta dos que salieron a pastorear en las praderas implantadas (pasto Pan gola 8.4% PC y Estrella de África 14.2% PC). El otro con animales destetados que estuvieron en confinamiento, se trasladaron al módulo de engorda en corrales con piso ele vado y recibieron alimento balancea do (14% PC). Se efectuaron muestreos de heces y pesaje de todos los animales en forma quincenal. Se evaluó el número de huevos de NGE por gramo de heces (hgh) y la ganancia de peso. Se efectuó la técnica estadística de análisis de varianza para conocer las diferencias entre los grupos y entre el sexo de los corderos dentro de cada grupo.

Se presentó una muy marcada diferencia (P< 0.05) en la eliminación de huevos de NGE y ganancia de peso entre los dos grupos de corderos. No obstante que el grupo mantenido en confinamiento tuvo primero eliminación de huevos (13 hgh), sus cantidades siempre fueron bajas y no rebasaron los 500 hgh (fig. 1). En cambio los corderos en pastoreo cuado tenían 80 días de edad eliminaron 2,572 hgh, y después se presentaron altibajos, pero con conteos mayores a los 1,500 hgh. El único nematodo identificado fue H. contortus. En cuanto al peso, los corderos mantenidos en confinamiento gana ron 3.8 kg (fig. 2) más que los de pastoreo (P< 0.05).

A través de este trabajo quedó demostrado que las condiciones libres de parásitos que se dan en los corrales de confinamiento disminuyen las posibilidades de adquisición de los NGE, no descartándose el hecho de que bajo condiciones de pastoreo puede ocurrir una menor ingestión de nutrientes pudiendo favorecer una mayor implantación de parásitos y/o una manifestación de signos de la nematodiasis gastrointestinal.

Resistencia genética de los animales a parásitos

En los rumiantes se presenta una gran variabilidad en la susceptibilidad de las enfermedades debidas a ectoparásitos, helmintos y protozoarios (Stear y Murray, 1994). La variación genética puede ocurrir entre razas y dentro de razas. Así, algunos animales son más resistentes que otros a dichas enfermedades.


Fig 3. Eliminación de huevos de Haemonchus contortus en ovinos Columbia y Blackbelly infectados experimentalmente

El término “resistencia a nemato dos” ha sido definido como la habilidad de un huésped para iniciar y mantener una respuesta que evite o reduzca el establecimiento de los parásitos o elimine la carga parasitaria (Albers y Gray, 1987). Los animales resistentes no son completa mente refractarios a la enfermedad, solo albergan menos parásitos que los animales susceptibles y por lo tanto eliminan menos huevos en heces. Se ha demostrado que algunas razas de ovinos son más resistentes que otras a los nematodos gastroentéricos. Algunas de las razas en las que se ha demostrado esta resistencia son: Blackbelly (Yazwinski y col., 1980), Florida (Torres y col., 1994), St. Croix, Katahdin (Parker y col., 1993), Red maasai (Mugambi y col., 1996), Nali (Singh y col., 1997), Polaca de lana larga (Bouix y col., 1998), Nativa de Louisiana (Miller y col., 1998), Florida y sus cruzas (Amarante y col., 1999) y Castellana (Gómez y col., 1999).

Por otro lado, se han realizado evaluaciones dentro de raza, encontrando que existe una variabilidad genética individual lo que ha obligado a la selección de aquellos animales con una reducida eliminación de huevos en las heces (Hood y col., 1999). Dicha variabilidad probablemente está basada en la capacidad individual de responder inmunológicamente contra los parásitos (Pernthaner y col., 1995; Parnthaner y col., 1996) y es una característica altamente heredable (Sreter y col., 1994).

Otro factor a considerar es la “capacidad de recuperación”, que puede definirse como la capacidad que tiene un huésped de mantener casi el mismo nivel de producción ante un desafío parasitario (Albers y Gray, 1987). No necesariamente los animales que eliminan menos huevos tienen la misma capacidad de recuperación, incluso animales con alta resistencia pueden tener baja capacidad de recuperación (Riffkin y Dobson, 1979). Por lo anterior, resulta evidente que para evaluar en forma integral algún tipo racial de ovinos, es necesario considerar las dos variables mencionadas.

Aunque existen diferentes formas de evaluar la resistencia genética a nematodos gastroentéricos, dos son las más utilizadas: La primera y más común es medir la reducción en la eliminación de huevos en las heces, con todas las limitaciones que eso implica (Stear y Murray, 1994), pues la cantidad de huevos eliminados no necesariamente está relacionada con la carga parasitaria en el animal. No obstante lo anterior, esta prueba se ha empleado para la selección de animales en Australia (Woolaston, 1993; Eady y col., 1996) y Nueva Zelanda (Pernthaner y col., 1995). La segunda y más confiable para conocer el efecto racial sobre la resistencia a los nematodos gastroentéricos en los ovinos, es conocer la cantidad de parásitos (larvas y adultos) presentes en el tracto gastrointestinal de los animales evaluados (Todd y col., 1978; Gray y col., 1992; Gill, 1994; Pfeffer y col., 1996; Hood y col., 1999).

Los criterios para evaluar la capacidad de recuperación ante una infestación por H. contortus son diferentes a los utilizados para evaluar resistencia, estos deben medir el efecto patógeno de la enfermedad, por ejemplo, cambios en el peso corporal, conversión alimenticia, niveles plasmáticos de pepsinógeno, cantidad de glóbulos rojos, concentración de hemoglobina, cantidad de proteínas plasmáticas, porcentaje de hematocrito, lesiones abomasales y presencia o ausencia de signos clínicos de la enfermedad (Todd y col., 1978; Torres y col., 1994; Pfeffer y col., 1996; Romjali y col., 1996; Mugambi y col., 1997; Hood y col., 1999).

Los mecanismos de la resistencia o de la capacidad de recuperación en una infección por Haemonchus no son totalmente conocidos. Varios autores han sugerido que estos pueden tener una base inmunológica. Los datos a este respecto son contradictorios, por ejemplo, Gómez y col. (1999) no encuentran relación entre los niveles de IgG, IgM e IgA séricas con el estado de resistencia de los ovinos raza Castellana infectados con H. contortus, pero Gill y col. en 1994 encontraron una relación entre la resistencia genética a H. contortus y el número de células productoras de anticuerpos (IgA e IgG1) presentes en la mucosa del abomaso. A nivel sistémico se sabe que la inoculación de larvas de Haemonchus induce un aumento de linfocitos en sangre, hipersensibilidad retardada hacia antígenos del parásito (Gill, 1994), proliferación de linfocitos T obtenidos de nódulos linfáticos de abomaso (Jacobs y col., 1995) y el aumento de algunas subpoblaciones de linfocitos de sangre periférica (Pernthaner y col., 1996).

Otros factores que se han asociado a la resistencia son: aumento de eosinófilos en sangre y mucosa abomasal (Douch y Morum, 1993; Pernthaner y col., 1995). Wanyangu y col. (1997) encuentran una diferencia entre la eliminación de huevos, porcentaje de hematocrito y eosinofilia en ovejas Red Maasai en comparación a la raza Dorper tras la infestación artificial con H. contortus.

Los datos disponibles en México son escasos. En primera instancia, Vigiola y col. (1992) evalúan la posible resistencia racial de ovinos Pelibuey (que los autores consideran como nativa) y Dorset a la infestación artificial con 5,000 larvas infestantes de Haemonchus contortus. Aunque los animales de raza Dorset eliminaron más huevos del nemato do en sus heces, las cargas parasitarias cuantificadas en los animales de ambas razas fueron similares. Concluyen que no existen diferencias entre las dos raza en cuanto al grado de resistencia.

Por otro lado, Torres y col. (1994) presentan los resultados preliminares acercade la adaptación de ovinos raza Florida en el trópico mexicano. Al compararlo con los de raza Pelibuey no encuentran diferencias entre las respuestas fisiológicas (frecuencia respiratoria, temperatura rectal y peso corporal), sin embargo, cuando se evaluaron los aspectos parasitológicos, encontraron una menor eliminación de huevos de NGE en las heces de los ovinos Pelibuey, pero existió una mayor proporción de Haemonchus en ellos.

Más recientemente, Cuéllar y col. (2003b), evaluando ovinos de las razas Columbia y Blackbelly infecta dos experimentalmente con H. contortus, encontraron que existieron diferencias marcadas en la eliminación de huevos (fig. 3). En los ovinos Blackbelly no existió un efecto marcado en la parasitosis manifestado por la ganancia de peso similar entre los animales inoculados y testigos. Concluyen que los ovinos de la raza Blackbelly representa una opción para aquellos sistemas donde existe una alta y constante probabilidad de adquirir la nematodiasis gastroentérica.

Finalmente es conveniente comentar que la eliminación total de los NGE en los animales bajo pastoreo no es la meta a alcanzar, el control integral de los NGE se basa en dos principios, por un lado, romper el ciclo biológico de los parásitos mediante tratamientos antihelmínticos, manejo de potreros, control biológico e higiene de instalaciones y, por otro, fortalecer las defensas del animal mediante vacunación, selección genética y mejorando el estado nutricional de los animales.

*Facultad de Estudios Superiores Cuautitlán, UNAM. jcuellar@servidor.unam.mx

Bibliografía disponible en www.borrego.com.mx

BIBLIOGRAFÍA

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Enero-febrero de 2005

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