jueves , 14 marzo 2019

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“Seguiremos importando siempre y cuando la industria lo demande”: Javier Mata

Categoría: Comercialización, Entrevistas, Número 14, Opinión Deja un comentario A+ / A-

Entrevista

La ovinocultura tiene auge y lógica comercial

“Seguiremos importando siempre y cuando la industria lo demande”: Javier Mata

En esta entrevista abordamos con Javier Mata, director de Trading Americas, S.A. de C.V., el tema de las importaciones de ganado ovino a México. Mata sostiene entre otras apreciaciones que el producto de Australia es el más eficiente y que puede haber más gente que opine que no es la mejor calidad genética que existe en el mundo.

Alicia Almanza Vázquez

¿Cómo surge la idea de importar ovinos a nuestro país?

-Las importaciones comenzaron mucho antes de que nosotros llegáramos a México. Surgen en los años ochenta. Si mal no recuerdo, entraron de Nueva Zelanda. Yo no participé, pero se dice que tal vez las importaciones de ganado no fueron muy bien manejadas y se dejó un mal sabor de boca en la gente. En 1990 llegamos a México, me refiero al grupo Fares, que es una empresa que se dedica al transporte de ganado en todo el mundo.

La Secretaría de Agricultura nos invitó a hacer un estudio. Somos dueños de barcos que se especializan en el trasladar ganado de uno a otro país. En aquel entonces México tenía un proyecto de repoblación de ganado de ovinos y se nos invitó a hacer un estudio de las posibilidades que tenía el país. El gobierno aceptó comenzar la repoblación ovina en 1990 como resultado de ese estudio. El gobierno también nos invitó como empresa a que importáramos el ganado y lo comercializáramos, pero no participó como comprador. El proyecto tuvo un comienzo muy lento y en esos tiempos la ovinocultura estaba muy mal estructuralmente. El productor recibía muy bajo precio por su ganado y, por lo tanto, no existían incentivos para que él repoblara. En realidad se hicieron dos embarques nada más: en 1992 y en 1993. En esa primera etapa se dio a conocer el ganado australiano y nosotros llegamos a conocer la realidad en México en términos de producción y necesidades, pero el proyecto fue truncado por la devaluación de 1994. En ese momento la empresa no tuvo más opción que parar las importaciones, no había forma de que el productor pagara los precios del mercado que tenían que ser en dólares. Las importaciones a México se pararon. En esos momentos la ovinocultura no era viable en México.

¿Cuáles serían los aspectos que no la hacían viable?

-Implícitamente el precio que el comerciante le pagaba al productor por su producto. El precio estaba más bien fijado por el costo de importación de las borregas mexicanas. La borrega mexicana fijaba un precio, y ese precio no era suficiente para que el productor nacional creciera, que es lo que requiere un programa de población. Entonces la producción requiere tener una demanda que esté basada en la viabilidad de la industria, que incremente su acto como medio de importación porque hay una salida atractiva para ese producto. Pero en ese momento no existía. La diferencia entre aquel momento y ahora es que hoy es una industria viable, que tiene mucho auge y lógica comercial; es por eso que la repoblación tiene sentido.

¿Entonces el objetivo de las importaciones es la repoblación?

-Así es.

Del 90 al 94 hubo dos embarques, ¿cuántos ovinos se trajeron al país?

-Unos 140 mil.

¿Cuál fue su destino? ¿Qué estados se repoblaron?

-Puebla, Tlaxcala, Querétaro, Estado de México, Zacatecas, San Luis, y hubo algo de ganado que se fue al norte de la república, pero fue muy poco organizado. Y es que el gobierno nos invitó a que trajéramos el ganado y lo vendiéramos, por eso no hubo mucho seguimiento en aquel entonces.

¿Fue un proyecto digamos de compra-venta?

-Ni las acciones del gobierno ni las de la empresa fueron mal enfocadas, simplemente fue un mal momento, porque la ovinocultura no era viable. Así es como se dio origen a esa situación.

Eso fue hasta antes de 1994, ahora es diferente. En la actualidad, ¿cuántos embarques han llegado?

-El proyecto se reanudó en 1996. Bueno, en 1995 la empresa se retiró porque era insostenible la cuestión económica por los tipos de cambio. De 1996 en adelante, con el apoyo de los programas de fomento de la Secretaría de Agricultura, se implementaron productos estatales. La Federación en cierta forma se limitó a establecer los sistemas de apoyo al productor y los estados fueron los que instrumentaron sus programas estatales de repoblación.

¿Cambió la forma de trabajar al interior de la Secretaría?

-Cambio la forma; se pasó la responsabilidad a los estados, los que tendrían que decidir si participaban o no, a qué nivel, con cuántos animales, así como, respecto al sistema de manejo, de distribución del ganado dentro del estado. Desde noviembre del 96 –que fue el primer embarque en la segunda fase del proyecto– hasta la fecha, llevamos 12 embarques, con un total de 550 mil borregos. Ahora, en términos generales en la década de los noventa fueron aproximadamente 700 mil ovinos los que entraron a México.

¿Quién define el tipo de ganado que entra a México, bajo que criterios?

-Hay dos niveles: en términos sanitarios obviamente la autoridad es la SAGARPA y, en cuestiones de tipo y calidad de ganado, cada comprador, cada estado. Nosotros comenzamos el proyecto llevando a los representantes de cada entidad a Australia, para que se establecieran esos parámetros y para hacer una selección del novillo. Así quedaron bien establecidos los requerimientos de cada estado.

¿Para cada estado es diferente tipo de ovino?

-No necesariamente tienen que ser diferentes, pero si hay requerimientos distintos, más específicos y de acuerdo con las solicitudes de los productores de cada estado; aquí específicamente podemos hablar de razas. Hay estados que requieren ganado cara negra, otros cara blanca, ese proceso de identificación del ganado se fue a hacer a Australia -como ya mencioné- a través de la visita de los representantes de los estados para definir las necesidades de cada uno de éstos.

¿La selección se hizo sólo una vez, o cada vez que hay un embarque se escoge?

-Se hace cada vez que hay un embarque. Algunos estados que participan en su décimo embarque, de pronto deciden no viajar debido a que la calidad y el tipo de producto que ellos quieren está muy definido e identificado y la empresa responde a sus necesidades. Entonces ya no hay necesidad de que en todos los viajes haya un representante. En términos generales, el tipo de ganado que se trae es para pie cría; una primera cruza, el F1 de Suffolk o Dorset con Merino. Ese es básicamente el producto que se maneja, es el tipo de ganado que mejor ha funcionado en México, y como repito, algunos estados exigen la cruza de Dorset con Merino y otros la de Sufolk con Merino. Por eso nos ajustamos a las necesidades de cada uno de ellos.

Ovejas australianas en una comunidad tlaxcaltecas
Ovejas australianas en una comunidad tlaxcaltecas.
Foto: Alicia Almanza.

¿Qué están haciendo ustedes, cuál es la meta de las importaciones, y hacia dónde van?

-No definimos una meta en términos de cantidad, eso lo determina la demanda del mercado y finalmente nosotros respondemos a las solicitudes de los diferentes compradores, ya sean institucionales o particulares. Aquí el concepto del proyecto se puede dividir en tres partes: la primera, son los gobiernos federal y estatal que proveen los apoyos para que el productor pueda adquirir el ganado a buen precio y que además cumplen la función de coordinar; la segunda, es el productor que aporta el restante del valor del ganado y participa en la decisión de qué es lo que se quiere; y la tercera parte, somos nosotros, la empresa, que reaccionamos y actuamos de acuerdo con esas solicitudes, siempre y cuando haya demanda en el país para repoblar. Ahora, esa demanda la componen, por un lado, la voluntad del gobierno en repoblar, en reconocer que el país necesita apoyo y, por el otro, el productor. Ese es el mensaje, hay una necesidad de ganado. Ahora, el proyecto también contempla la importación de ganado bovino, entonces cuántos barcos traemos y en qué proporción combinamos el ganado se decide según de la demanda de los productores de cada especie. Por eso es difícil hablar de una meta en términos de cantidad, de un objetivo o meta a donde aspiremos llegar. Obviamente atendemos el sector privado, al institucional y en otras especies las ventas que hacemos son en el sector privado, no tanto al gobierno. Nosotros seguiremos ofreciendo nuestros servicios hasta que México diga ya no te necesito. Y si en ovinos en dos años México nos dijera ya no necesito más ovinos, trabajo con bovinos o viceversa, de acuerdo con las realidades de cada una de las industrias. Las necesidades de México en ganado de leche son muy fuertes, hay una voluntad por parte del gobierno de que México busque una autosuficiencia en una industria que hoy en día es viable. Esos son los factores que comentaba: hay una voluntad política y una industria viable; se necesita la materia prima para producir en México y ahí es donde entramos nosotros. Pero en los dos casos, en el del borrego y en el del ganado lechero, en las dos industrias se está en el mismo nivel; las dos necesitan la materia prima para lograr los objetivos que la industria requiere en este momento en México, y entiendo que hoy día existen esas oportunidades. Ahora, la gente se sale del negocio bovino para entrarle al ovino, que es la industria más viable. Sin embargo, hace 10 años era al revés; ese es el concepto, nosotros seguiremos ofreciendo el producto siempre y cuando la industria lo demande y el gobierno tenga esa voluntad de apoyar a los productores para que adquieran los productos.

¿Cuál es el impacto que han tenido esas importaciones en nuestro país?

-Creo que las importaciones en términos de volumen son muy pequeñas y si nosotros nos damos cuenta de que tenemos 700 mil borregos en 10 años, estamos hablando de un promedio de 70 mil borregos por año. Cuando comparamos esto, y estamos hablando de pie de cría con las importaciones, estamos hablando de un 10 por ciento.

¿Cuál es la diferencia en cuanto a calidad y cantidad en el ganado?

-Lo principal es la edad del ganado, el ganado para pie de cría es joven y tiene toda su vida productiva por delante, y el ganado para abasto es ganado que ya cumplió su vida productiva.

¿Cada embarque tiene cierto porcentaje de abasto y cierto porcentaje de pie?

-Nuestra cuota es traer para cría y de vez en cuando, cuando hay espacio, podemos traer ganado para abasto, pero el enfoque siempre es traer ganado para cría, porque es más rentable para nosotros.

Sin embargo algunas personas han comentado que lo que es para pie de cría se va para abasto. ¿Eso de que manera les compete a ustedes? ¿Entregan a la otra distribuidora el producto?

-Nosotros tenemos la certeza de que todo el ganado que llega para cría se va para cría.

¿Aunque la gente diga lo contrario?

-Lo que pasa es que podemos ver el proceso por etapas. Nosotros entregamos el ganado a nuestro cliente en un estado de la República y el gobierno del estado entrega ese ganado al productor. Eso me queda muy claro porque los procesos administrativos y de control que impone la Federación para aplicar los recursos, el apoyo han sido más seguros. Un productor no puede recibir ganado si no ha cumplido con sus requerimientos, vamos a llamarlos administrativos y, además, el productor tiene que haber depositado su dinero en el fideicomiso que junta los recursos federales, estatales y del productor. Entonces, sabemos que el ganado que viene contratado por un estado para ser entregado a productores se entrega, pero es muy difícil pensando en el universo de tantos productores que reciben ganado, saber qué pasa con éste; es muy difícil para nosotros.

¿Es decir que la decisión ya no es de ustedes, sino del comprador?

-Los estados hacen un esfuerzo por darle seguimiento a esa situación y eso varía de un lugar a otro. Se hace un esfuerzo para que el ganado se quede en donde se tiene que quedar. Tenemos el caso de Estados Unidos, que envía a México todo el ganado para abasto que necesite el país y no hay ninguna restricción. Si México dice necesito un millón de cabezas, siempre y cuando las tenga Estados Unidos, las envía. Entonces, no es que estemos queriendo pasar una cosa por otra, si el productor quiere comprar ganado para abasto lo puede hacer, el mercado de Estados Unidos está abierto. En nuestro caso, y eso es obvio si tengo un tráiler y me dedico a transportar -que es lo que nosotros hacemos-, llevar borregas puras de registro es llevar un producto de más valor y, por ser así me da oportunidad de defender el flete, porque es un negocio privado. Si llevo borregas para abasto, pues nada más lo que el mercado permita en términos de centavos por kilo. A mí no me interesa llevarlo.

¿Es más rentable el otro?

-Por supuesto, y eso es en cierta forma el acuerdo que como empresa hemos llegado con las autoridades del país y con los representantes de los productores. Apóyenos a concretar los programas de repoblación para que mi barco venga lleno de ganado para cría, ese es el concepto que nosotros manejamos. ¿Por qué? Porque a nosotros nos conviene como empresa. Lo que tengo, lo que ofrezco a México es en cierta forma un espacio en un barco, el comprador en México va a decirme yo quiero tal cosa.

¿El productor compra directamente?

-No nos compra a nosotros, pero le facilitamos ese proceso de adquirir porque no es fácil ir a otro país a comprar. Nosotros hacemos todo ese proceso, pero respondemos a las necesidades de calidad, cantidad y especificaciones que el productor nos da. En realidad lo que nosotros le estamos cobrando a nuestro cliente es el flete, es lo que nosotros hacemos. Lo mismo sucede con vacas lecheras y con ganado que se va de Uruguay a Arabia Saudita.

¿El negocio es el transporte?

-Así es, siempre y cuando yo transporte un producto de mayor valor tendré más oportunidad de tener mejor mi flete. Si me dedicara únicamente a transportar ganado para abasto, lo único que tiene que suceder es que la borrega americana baje 10 centavos la libra y a mí automáticamente me pegaría en el precio del productor, me pega en el costo del flete. A mí lo que me interesa es transportar ganado para pie y es por eso que vamos a hacer una comparación en la industria del bovino. Con el bovino nosotros empezamos el negocio en 1996; transportamos novillos para engorda y ahí estamos entregando un producto que tiene un precio por kilo en el mercado nacional. Entonces, si el precio del novillo en México bajaba un peso, automáticamente el flete tenía que ajustarse un peso. Hoy en día no traemos ni una cabeza de ganado para abasto en bovinos, traemos exclusivamente ganado lechero, eso a mí me permite defenderme mejor en mi flete y lo mismo se aplica en todas las especies. Ese es el concepto, cuanto más fino sea el producto que yo transporte más me puedo ahorrar en el flete y le hemos dicho a secretarios del gobierno, al presidente de la AMCO, ayúdennos a amarrar los proyectos de repoblación para que entonces mi tráiler pueda venir lleno de ganado para cría, que no me quede la cola del tráiler vacía. Esa es la única razón por la cual no nos conviene el ganado para abasto, porque perdemos potencialmente dinero.

¿Qué tanto se puede perder, qué porcentaje?

-Eso sería muy difícil de medir porque todo depende del precio del ganado. En México hay muchos factores, por ejemplo, la época del año. Creo que lo importante es manejar el concepto, no tenemos ninguna ventaja con el ganado para abasto; al contrario es una desventaja. Si nosotros pensamos que cualquier animal para abasto que desembarque va a entrar a competir con todo el mercado procedente de Estados Unidos, automáticamente entablo una competencia directa, mi cliente está en una competencia directa. Sin embargo, si traigo ganado para cría ya con un acuerdo, o un ganado firmado por un proyecto o un gobierno del estado, no estoy teniendo que entrar en una competencia de mercado peleando centavos. En ese sentido, la ovinocultura en México y la empresa tienen el mismo interés.

¿Cuál es esta calidad? ¿Qué opinas de lo que se dice respecto a que el ganado que ustedes traen es de mala calidad?

-El ganado que nosotros traemos está perfectamente encajado, cuadra con las necesidades que México tiene hoy en día.

¿Son muchos mitos?

-Creo que sí. Un productor de ganado de alto registro en México puede argumentar que el ganado que nosotros traemos no es de la calidad del que él tiene, efectivamente tiene razón.

¿Qué calidad es la que traen?

-Creo que la calidad que traemos es óptima para el tipo de ganado que manejamos, que es un F1, una cruza.

¿No se puede comparar un F1 con uno de registro?

-No, de ninguna manera, y las dos tienen su lugar. Lo importante es entender que México necesita repoblar y producir carne para reducir las importaciones, para reducir la dependencia del consumo de carne importada, pero también necesita mejorar calidad. La barbacoa que consumimos ojalá pudiera ser toda ciento por ciento de las crías de las hembras que nosotros entregamos, sería barbacoa de muy buena calidad. Sin embargo, mientras se logra ese objetivo tenemos que seguir haciendo barbacoa con carne congelada de importación o con borrego de desecho americano.

Por ejemplo, ¿la calidad de las borregas nacionales no se compara en sabor, en cuanto a calidad de la barbacoa?

-Ahí si no puedo comentar porque es una cuestión muy subjetiva en términos de apreciación de los barbacoyeros y de los clientes. Desde que nosotros llegamos a México siempre hemos escuchado que la barbacoa hecha con el borrego criollo es la mejor, si así fuera sigamos repoblando para que haya más borregas criollas. Finalmente cuando hablamos de un borrego criollo hablamos de la alimentación de ese borrego, que en teoría le da un sabor, no es que sea una raza única que México tiene y que posee un sabor incomparable para hacer barbacoa, lo que la gente comenta es que es un sabor que la carne tiene por la forma en que se crío el borrego. Por eso, criemos más borregos. ¿Cómo le vamos a hacer? Trayendo más clientes, no lo vamos a hacer trayendo más carne congelada, tampoco trayendo más borregas de desecho que se van al abasto; lo vamos a hacer trayendo más ganado nacional y haciendo a la ovinocultura más eficiente. Bueno, pero ese ya es otro tema, para que cada borrega que ya existe o cada borrega que entre sea más productiva.

¿Qué piensa de la calidad de los productos de los demás países importadores? ¿En qué lugar se encuentra el producto australiano en comparación con el de Estados Unidos?

-Lo que pasa es que en Estados Unidos la mayor parte del ganado que entra es producto del desecho y se utiliza para la producción de la barbacoa.

¿Cree que de ahí proviene un poco la confusión de la población, de decir la calidad de las importaciones en general es mala?

-No porque ya llevamos muchos años trayendo ganado y la gente que realmente está involucrada en la industria conoce cuál es la diferencia. No todo el ganado que viene de Estados Unidos es de desecho y no todo el ganado que es de desecho es malo, pero hay una parte de esa importación que es de baja calidad en términos de carne y obviamente México la consume porque la necesita, por que la quiere. Lo que se busca es reducir la participación de la carne importada, ya sea congelada o en pie, con carne producida en México. Para lograr ese objetivo hay que hacer dos cosas: repoblar y hacer más eficiente a la industria. De repoblar sí puedo hablar y participar; de hacerla más eficiente, esa es una cuestión más de nivel gubernamental y en términos de organización de productores. Lo que sí me queda claro es que siempre y cuando una industria sea viable y rentable se hace eficiente, naturalmente es un proceso que lleva su tiempo. Cuando conocí a la industria en México no era rentable y a nadie le interesaba entender por qué había que desparasitar un borrego. Hoy en día, que la ovinocultura deja dinero, la gente se está interesando naturalmente en eficientar su producto.

¿Cuál es el proceso que se sigue para traer el ganado a México?

-El proceso comienza en México con la identificación por parte nuestra de alguien que tenga necesidad de ganado; sigue con la especificación de qué ganado se necesita, cantidades y demás. Entonces, se traslada el proceso a Australia, a donde va el comprador, identifica el ganado que necesita y lo selecciona. Ahí entramos nosotros, a hacer lo que sabemos, que es transportar ese ganado. En esta parte participan los dos gobiernos, las autoridades sanitarias de los dos países involucrados para certificar la calidad del ganado. Después, se transporta el ganado y ya aquí se emplea gente que se dedica a distribuir y darle el seguimiento, a través de los programas de gobierno, o en el caso de clientes particulares, simplemente se le entrega el ganado y el señor se dedica a producir con ese ganado. Ese es el proceso de una forma muy simplificada.

¿Qué puntos habría que mejorar dentro de esta industria de la importación?

-Todo, todo se puede mejorar siempre. Hablemos por ejemplo del proceso de ganado en Australia. Australia es un país que importa al año alrededor de 5 millones de borregos en pie en un proceso similar; es un país que tiene mucha experiencia en preparar ganado para exportación. Nosotros, como una de las empresas que opera desde Australia transportando ganado, trasladamos también mucho ganado al año, no sólo a México sino también a otros destinos. Creo que un punto de demostración aquí son los resultados que los embarques han tenido. En términos, por ejemplo, de pérdidas en viaje, estamos manejando alrededor de un 0.5 por ciento; es algo extremadamente bajo.

¿Y eso habla también de la preparación?

-Por supuesto, habla del profesionalismo del que transporta, pero también de la calidad de ganado; es ganado joven que está en buenas condiciones, bien adaptado, porque el ganado hay que prepararlo para su traslado, no se puede sacar simplemente, hay que enseñarle a comportarse. En términos de tiempo, el gobierno australiano nos obliga a tener el ganado concentrado siete días antes de embarcar, en ese proceso es que se le enseña al ganado a probar el alimento que va a comer durante el viaje y se llevan a cabo todos los procesos sanitarios que México le requiere a Australia. El viaje varía de acuerdo con el puerto en el que se cargue en Australia y, por lo tanto la distancia a México también varia de acuerdo con la densidad del barco. Pero podemos hablar de un proceso de 20 días en promedio y las pérdidas que se tienen durante el viaje son del 0.5 por ciento. A mí me gustaría no tanto hablar de las pérdidas, sino de las que sobreviven, 99.5 de los borregos que se embarcaron llegan a México vivos y en condiciones de entregarse al cliente. Eso es excelente. Ese proceso está muy mecanizado, y creo que podemos seguir mejorando lo que es la logística de distribución en México, pero esos ya son temas que involucran a otras entidades y empresarios.

¿Cuáles son los mejores clientes mexicanos, qué estados?

-Todos son buenos clientes, pero si definimos a un buen cliente por el volumen de compra, posiblemente el Estado de México, Hidalgo, Querétaro, Puebla, Tlaxcala son los principales. Obviamente porque son las zonas en que está más arraigado su consumo, la engorda del ganado.

Hablando un poco sobre el precio, ¿ustedes lo manejan por kilo, por pie o cómo?

-Se pacta el precio por cabeza, porque de esta manera el gobierno del estado que está coordinando la compra puede determinar de entrada cuánto va a aportar en términos de apoyo al productor y cuánto se le necesita pedir a éste para que llegue al precio final. No se pacta por kilo, además, en Australia nosotros compramos el ganado por cabeza. Entonces, le quitamos el misterio al proceso de calcular si sé que el ganado me va a costar tanto en Australia, entonces le puedo sumar al cliente y cotizarle el ganado al productor en tal estado y se simplifica el proceso.

¿Y los precios compiten con los nacionales?

-Básicamente, ganado nacional sobrante no lo hay. En México hoy en día, por suerte, es tal la demanda de ovinos que todo el ganado para pie que se está produciendo se está colocando y entonces no hay una competencia directa en ese sentido.

¿Se traen por que se necesitan?, ¿ya están vendidos?

-Obviamente la intención de la empresa no es traer ganado para ver quién te compra. La intención es que sea ganado que esté colocado, y si a mí el gobierno del estado me dice que requiere de 10 cabezas de ganado, yo sé que detrás de eso ya hay un trabajo con los productores, que ha colocado ese ganado y eso automáticamente me habla de una demanda. Si por alguna razón, cualquiera que sea, el productor me dijera ya no quiero más, hasta ahí llegamos. Y lo mismo con el ganado lechero que con cualquier otro producto que transportemos. El negocio seguirá siempre que se requiera ganado por parte del productor y como los programas de apoyo hoy en día están muy estructurados en comparación con los de hace algunos años. Ahora hay un compromiso por parte del productor y eso claramente indica una demanda, una necesidad.

¿Cual es su opinión respecto al comentario de la merma en los embarques, una vez que están en los corrales con el productor?

-Creo que tiene mucho que ver con el manejo. Nos queda bastante trabajo que hacer, por ejemplo en el Estado de México estamos trabajando para diseñar dos cosas, un curso y un proyecto a productores. La intención es que como obligación dentro del programa de repoblación los productores tienen que tomar un curso antes de puedan llevarse su ganado; el estado junto con la empresa va diseñar esta capacitación para el manejo del ganado y su adaptación.

¿Ha fallado la capacitación?

-Te repito, es un tema complicado porque la capacitación lleva muchas facetas, implica el concepto del extensionismo. Muchas veces a nosotros como proveedores se nos plantea la necesidad del entrenamiento como responsables del producto. En definitiva, el extensionismo es responsabilidad de todos, de la empresa, del gobierno y del productor. Lo que pasa es que a veces es difícil juntar a los tres en una forma eficiente para que eso funcione. Lo que estamos haciendo en el Estado de México es juntar a los tres con algunas reglas del juego bastante estrictas, participas en este minicurso que te vamos a dar o no te doy ganado.

¿Es un requisito ahora?

-Es la intención del Estado de México, todavía no se ha implementado, la diferencia en el Estado de México es que todas las borregas que se entregan son certificadas gestantes. Esto quiere decir que a las pocas semanas de recibir el ganado va a tener una cría, tiene que estar preparado para ese proceso. Pero más que nada, la cuestión es cómo debemos de manejar a esta borrega teniendo en cuenta el proceso que ha vivido en los últimos 40 días. Entendemos que ha estado comiendo con un cambio brusco de alimentación, el antecedente sanitario, qué desparasitante se le ha dado, qué tratamientos se les ha dado en el proceso de exportación, para que se acople a la vida en el rancho. Es un proceso complicado, nosotros participamos cuando se nos requiere, pero entendemos que no es nuestra responsabilidad el llevar a cabo el extensionismo con todos los ovinocultores que reciben ganado; somos sólo parte del proceso. Muchas veces la gente tiende a lavarse las manos y dice “tu trajiste las borregas, tu enséñame” y nosotros participamos pero no podríamos, sería imposible hasta para una estructura tan amplia como la Secretaría de Fomento Agropecuario en el Estado de México, abarcar todo. Ese es el concepto, ahí entonces nosotros tenemos bastante qué hacer y cada estado tiene su propia forma de trabajar. Lo que importante es transmitir la información de un estado a otro para obtener mejores resultados. Cualquier problema que tenga el productor, me queda claro que también a mí me afecta, eso es universal y no es algo en términos mexicanos. En Australia también la culpa es del borrego, la culpa es del producto y si son tractores, bicicletas o borregos, el señor que compra un tractor y al mes se le funde, lo que salió malo fue el tractor. Tenemos que trabajar para estar seguros de que el tractor esté bien. A ti te entrego un producto y me apego a los requerimientos, pero hay que cambiarle el aceite de vez en cuando.

¿Qué ofrecen ustedes al productor?

-Al productor no le interesa de dónde vino un ganado ni en qué barco ni que tan eficientes somos nosotros en transportar. Sólo le debe interesar la calidad del producto que tienen en su rancho o la calidad del producto que se le entrega en un programa de repoblación. Por calidad me refiero al potencial de cumplir los objetivos de ese productor. Las borregas que ofrece Australia son ideales para las condiciones de México en términos de precio y genética, aunque ciertamente mucha gente dice que no es el mejor borrego del mundo ni pretende serlo. Pero es un borrego adaptable, rústico y que pueda producir carne bajo el sistema de manejo que le da el productor mexicano. Comparemos, puedo ofrecer borregas de 2 mil pesos, puras, que vienen de un rancho de registro y que van a caer en condiciones de producción que no le permitirán un mayor desarrollo, un mejor potencial, aunque el productor pueda pagar ese precio, no las aprovechará. Lo que el productor de México está pidiendo es producción de carne. Lo que queremos es producir carne en la forma más eficiente y esto depende del precio y de la producción. Entendemos que el producto de Australia es el más eficiente y que puede haber gente que diga que no es la mejor calidad genética que existe en el mundo, lo que cierto es que Australia es un país que hoy en día, con 150 millones de borregos, entiende la ovinocultura mejor que nadie y es un país donde hay eficiencia. La selección genética de allá se está transmitiendo a México. El productor australiano no puede criar borregas que no produzcan, que no sean eficientes. Entonces esa selección australiana que se viene haciendo desde hace 200 años por rebote está llegando a México con estas borregas y lo que hace falta es asegurarnos de que aquí le podemos sacar el mejor provecho. Jamás me pondría a discutir con un productor de ganado de registro en México que mi ganado es mejor que el de él, jamás, y en términos de genética aquí hay excelente ganado, pero tenemos que entender que lo que hace falta son sus vientres. Cuando la industria no era viable nadie quería comprar más vientres y cuando es viable todo mundo necesita más vientres jóvenes. Esa es la realidad, para las necesidades de México en términos de producción y de precio el ganado que traemos nosotros es la mejor opción.

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