miércoles , 13 marzo 2019

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Rumiantes menores en la Sierra Tarahumara

Categoría: Instituciones, Número 54, Ovinocultura social Deja un comentario A+ / A-

Ovinocultura social
Aproximación socioeconómica a la producción
Rumiantes menores en la Sierra Tarahumara

Guadalupe Rodríguez1, Ezequiel Rubio2, Tania Perea2, Esaúl Jaramillo2, Lourdes Zaragoza1 y Raúl Perezgrovas1

La cría de pequeños rumiantes en la Sierra de Chihuahua se desarrolla de manera tradicional y representa importantes contribuciones sociales y económicas para las familias indígenas de esta región

En la sierra de Chihuahua convergen en un mismo espacio sociedades que son diversas entre sí, cultural, política, económica y organizativamente. Los grupos indígenas formados por las etnias Rarámuris, Guarojíos, Tepehuanos y Pimas ocupan la sierra desde hace cientos de años y en ella han encontrado la forma de reproducción social, tanto en lo material como en lo espiritual; pues para el indígena los recursos naturales y toda la sierra le pertenecen.

Rumiantes menores en la Sierra Tarahumara

Entre los pueblos indígenas actuales, los Rarámuris son quienes más población tienen (50,393 Porras, 1999), lo que representa 77.04% del total de hablantes de lengua indígena en el estado (Crespo, 1994).

La región Tarahumara se encuentra enclavada en la Sierra Madre Occidental y esta compuesta de extensas cordilleras montañosas, con altitudes de hasta 3,000 metros sobre el nivel del mar. Su vegetación es primordialmente de coníferas, impera el clima frío, aunque en el verano es templado y con lluvias. En esta zona se concentra la población indígena y la tenencia de la tierra es ejidal (LaRochelle, 2003).

Para los Rarámuris el bosque forma parte de su estrategia de sobrevivencia, pues de él obtienen una serie de satisfactores que les permite lograr su reproducción social. La explotación forestal ha significado la reducción y escasez de muchos recursos naturales, la imposición de formas ajenas de organización territorial y la marginación de los espacios de toma de decisiones, además de violencia y agresión a sus formas de expresión cultural (Crespo, 1994).

Estrategias de vida. Los indígenas tarahumaras tradicionalmente integran su agricultura en la mayoría de los casos de autoconsumo, con los cultivos de: maíz criollo, papa, acelga, mostaza, habas y fríjol, y además practican la cría de ovejas, chivos, vacas, bestias de carga, cerdos y gallinas. Tal producción agropecuaria se destina primordialmente para el autoconsumo y se desarrolla a partir de especies vegetales y razas animales locales, aunque eventualmente es posible observar escasas excepciones. Este sistema resulta insuficiente para la manutención de la familia por lo que los tarahumaras deben apoyarse en el trabajo asalariado fuera de su localidad; ellos hacen migraciones temporales para emplearse como jornaleros y los indígenas de Basihuare aprovechan la época de cosecha de manzana en Cuauhtémoc (Chihuahua) y ahí se instalan durante tres meses, o en su defecto, buscan colocarse por períodos semejantes en los aserraderos de la región.

Rebaño de ovejas. Foto: UACh-UACJ
Rebaño de ovejas. Foto: UACh-UACJ

La población indígena se distribuye de manera dispersa, organizándose en rancherías o pueblos que según usos y costumbres tienen como máxima autoridad al ‘Gobernador’o ‘siriame’ quien preside las reuniones, es juez cuando hay conflictos y preside la organización de las fiestas tradicionales, entre otras atribuciones y responsabilidades.

Metodología

El trabajo de campo se llevó a cabo en las comunidades Cipochi, Rejogochi y Aquiguachi, del ejido Basihuare perteneciente al municipio de Guachochi, Chihuahua. En esos lugares se visitó a 10 familias de pastoras tarahumaras, con quienes se aplicó una entrevista semiestructurada para obtener la información que aquí se ofrece; esta herramienta metodológica se apoyó en las cuatro técnicas elementales de la metodología participativa: la interacción, la observación, la discusión y la retroalimentación, por tanto el análisis de los datos que aquí se brinda es del orden cualitativo, con el rigor científico que amerita. Este trabajo forma parte de un proyecto integral, el cual se plantea a largo plazo con el objetivo de la caracterización zootécnica, mejoramiento y conservación del ovino Tarahumara, y para tal fin colaboran dos cuerpos Académicos, (UACJ-UNACH); en conjunto integraron en campo un equipo de trabajo de cuatro docentes y cuatro alumnas de la carrera de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la UACJ, quienes participan como tesistas en el proyecto.

Resultados y discusión

El desarrollo de dos visitas a comunidades de la Sierra Tarahumara hechas en el 2008, permiten ofrecer información socioeconómica preliminar sobre la cría de pequeños rumiantes en esta región.

El rebaño tarahumara. El pastoreo que llevan a cabo los indígenas tarahumaras implica en la generalidad de los casos un rebaño mixto de ovinos y caprinos de razas locales; éste apenas reúne 20 animales por cada especie, aunque las diferencias en cantidad siempre favorecen a las cabras. En estos rebaños se observa una proporción de 20 hembras por 3 machos reproductores; los tarahumaras indican que el criterio para escoger al reproductor es la talla, y prefieren a los animales más grandes como sementales.

Manejo del rebaño. Una característica que debe citarse de inicio en cuanto al manejo del rebaño en la Tarahumara es que, al igual que en muchas otras sociedades campesinas de montaña (Zaragoza, 2006; Jobbé, 2006; Rodríguez y Zaragoza, 2000), ésta es una tarea de las mujeres, quienes la combinan con otras labores propias de su condición social dentro de sus culturas: atención de la familia, los quehaceres domésticos, actividades artesanales, y además ayuda en las actividades agrícolas, las cuales son responsabilidad del ‘jefe de familia’. Cabe citar que en el cuidado del rebaño la mujer Tarahumara es apoyada por los hijos y los adultos mayores de la familia; también es pertinente citar que el varón se ocupa de las tareas pesadas en el rebaño, como el desplazamiento del corral. Para el cuidado del rebaño de ovinos y caprinos, las familias acostumbran colaborar entre ellas a modo de disminuir la carga de trabajo de la unidad productiva, por lo que juntan dos o tres rebaños y se va ‘turnando’ entre las dueñas el cuidado por temporadas; debido a lo anterior eventualmente no hay animales en los corrales de algunas familias, y de igual manera se observan rebaños grandes, pero lo cierto es que la pastora además de los suyos tiene bajo su responsabilidad los de otras familias. Otra estrategia de manejo del rebaño, es que en el momento de la siembra del maíz se da el ‘turno’ de cuidar a los animales a la familia que se ubique lo más lejos posible del área de siembra de la comunidad.

Un sistema semejante de ayuda, aunque limitado a un esquema diario, para el cuidado del rebaño es referido por Zaragoza (2006) en su diagnóstico agropecuario en comunidades chamulas, quien describe que entre mujeres tsotsiles de parentesco cercano se ayudan en el pastoreo de sus borregos; sin embargo, este apoyo se hace sólo durante una parte del día: por la mañana la indígena encargada de pastorear los animales los recoge en su corral y al terminar la jornada los regresa a la propietaria.

Las estrategias descritas para los tarahumaras se comparten con lo que distintos autores describen para otros pueblos también ubicados en regiones de ‘alta montaña’, tal es el caso de Jobbé (2006) y Rodríguez y Quispe (2006), quienes detallan el sistema de vida de indígenas pastores de ovejas y llamas ubicados en dos regiones de Bolivia, y en ambos casos citan desventajas (productivas, económicas y sociales) para esos pastores a partir de las condiciones físico-geográficas en que se ubican. De igual manera, Zaragoza y Cols., (2006) refieren en su comparativo entre los sistemas tradicionales de Chiapas y la Patagonia (Argentina), las coincidencias de las limitantes económicas de la unidad productiva en ambas regiones –que en mucho se derivan de las condiciones del medio en que se localizan- y la manera en que complementan las tareas agropecuarias con el trabajo asalariado fuera de su comunidad.

Salud animal. Los tarahumaras practican la herbolaria medicinal para la familia pero no para los borregos; sin embargo, cuando un animal del rebaño se enferma tampoco se usa medicina de patente y esto se debe a las condiciones económicas precarias y a la distancia de las comunidades con los poblados donde podría adquirirse el medicamento. Lo anterior deriva en altas mortalidades, especialmente en corderos en la época de invierno, que debido a la ubicación geográfica resulta bastante cruda. En el caso de los tsotsiles (Zaragoza, 2006), en algunas comunidades del municipio de Chamula, las indígenas sí aprovechan el conocimiento ancestral de la herbolaria tanto para apoyar la salud de la familia, como de los animales, no obstando lo anterior para el uso de fármacos.

Cobija de lana, artesanía típica de la Sierra Tarahumara. Foto: UACh-UACJ
Cobija de lana, artesanía típica de la Sierra Tarahumara. Foto: UACh-UACJ

Función del rebaño. Para la familia Tarahumara el objetivo de la cría de ovinos y caprinos tiene una estrecha relación ligada a la agricultura y esta característica se comparte con otras sociedades de montaña; Rodríguez y Zaragoza (2000), Jobbé (2006) y Zaragoza y Cols., (2006) refieren en sus respectivos trabajos un papel fundamental de los pequeños rumiantes con los cultivos familiares (maíz, papa, hortalizas). El rebaño Tarahumara es la fuente única de fertilizante en la unidad productiva y por tanto, de los ovinos y caprinos depende en gran manera disponer o no de los alimentos básicos para la familia. La obtención de estiércol se hace mediante el desplazamiento del corral en las áreas de cultivo cada 8 ó 10 días a modo de abonar la superficie; este sistema de abonado se observa de igual manera en la ovinocultura tsotsil y serrana de Chiapas (Rodríguez y Zaragoza, 2000; Zaragoza, 2006). En la Sierra Tarahumara se identificó también que algunas familias en formación (pareja joven y con hijos pequeños) que aún no poseen su propio rebaño, se involucran en el sistema de ‘turnos’ para el cuidado de rebaños de algunos parientes, con el objetivo de poder abonar su parcela o la tierra en que la comunidad le permite hacer su siembra.

Otras funciones del rebaño para la familia Tarahumara es la aportación de proteína en la dieta familiar, que aunque de manera eventual -por simple gusto o festejo- es un platillo muy gustado por los indígenas de esas montañas.

Además, las mujeres aprovechan la lana de los ovinos y la transforman en cobijas para el uso familiar o venta, así como otras artesanías –morrales y fajas adornadas con vistosas grecas- que se comercializan en Creel, el centro turístico regional más cercano que es visitado por el turismo nacional y extranjero.

Un aporte más del rebaño a la familia Tarahumara, es la posibilidad de vender animales en pie cuando se presenta alguna necesidad; en este caso se comercializan los machos –normalmente las hembras no se venden-, y si estos alcanzan un peso de 35 kg son pagados en un promedio de $500.00 por los acopiadores.

Mujer tarahumara trabajando su artesanía, junto con su  pequeño y un cordero. Foto: UACH-UACJ
Mujer tarahumara trabajando su artesanía, junto con su pequeño y un cordero. Foto: UACH-UACJ

Conclusiones

La cría de ovinos y caprinos en la Sierra Tarahumara es muy similar a la practicada en otras regiones de alta montaña, marginadas por sus características fisico-geográficas que determinan condiciones económicas precarias. Se desarrolla de manera muy sencilla y tradicional, pero a cambio implica contribuciones sociales y económicas Importantes a la familia Tarahumara, al representar la fuente de fertilización de los cultivos de autoconsumo, aporte proteico eventual a la dieta, generar recursos económicos esporádicos (venta de animales y de artesanías de la lana) y el ahorro por la elaboración de cobijas para el abrigo familiar, además que en la generalidad de los casos no se hace inversión (económica) al rebaño.

1 Instituto de Estudios Indígenas. Universidad Autónoma de Chiapas.
[email protected]
2 Departamento de Ciencias Veterinarias. Instituto de Ciencias Biomédicas. Universidad Autónoma de Ciudad Juárez. [email protected]

Referencias Bibliográficas

Crespo, L. F. 1994. Ejidos, pueblos indios y desarrollo sustentable.
Jobbé, M. 2006. Pasteando llamas y ovejas en la cordillera; valorización de los recursos genéticos en una perspectiva de desarrollo rural local. Memorias. VII Simposio Iberoamericano sobre Conservación y Utilización de Recursos Zoogenéticos. Cochabamba, Bolivia.
LaRochelle, S. 2003. Common Propetary and Tradicional Ecological Knowledge Biodiversity. Conservation in the Sierra Tarahumara, Mexico. Natural Resources Institute University of Manitoba Winnipeg, Canada.
Rodríguez, G. y Zaragoza, L. 2000. Huellas, voces y veredas. Un sistema de vida rural en movimiento en la Sierra Madre de Chiapas. IEI-UNACH. San Cristóbal de Las Casas, Chiapas.
Rodríguez, T. y Quispe, J. 2006. Manejo y uso de camélidos en sistemas pastoriles tradicionales de Turco, Bolivia. Memorias. VII Simposio Iberoamericano sobre Conservación y Utilización de Recursos Zoogenéticos. Cochabamba, Bolivia.
Zaragoza, L. 2006. Diagnóstico del sistema de producción agropecuaria en comunidades indígenas del municipio de Chamula, Chiapas. Tesis de Maestría en Agroecología Tropical. Facultad de Ciencias Agronómicas-UNACH. Villaflores, Chiapas. México
Zaragoza, L., M. Pérez, G. Rodríguez, M. Lanari y R. Perezgrovas. 2006. Análisis comparativo de sistemas tradicionales de producción en Los Altos de Chiapas (México) y la Patagonia (Argentina). VII Simposio Iberoamericano sobre Conservación y Utilización de Recursos Zoogenéticos. Cochabamba, Bolivia.

 

 

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