jueves , 21 marzo 2019

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Scrapie: ¿Nueva o Vieja Enfermedad (Segunda parte)

Categoría: Enfermedades exóticas, Medicina, Medicina preventiva, Número 16 Deja un comentario A+ / A-

Sanidad

Enfermedad degenerativa del sistema nervioso central

Scrapie: ¿Nueva o Vieja Enfermedad (Segunda parte)

En la primera parte de este trabajo comentamos sobre su historia, su etiología, epidemiología y generalidades, en esta parte trataremos de abordar el diagnóstico, la prevención y el control así como algunos comentarios sobre su impacto.

Claudia E. Mejía Terán*
Eduardo Luna-Martínez**

Durante la última mitad de la pasada década de los noventas, fuimos testigos del impacto que causó una enfermedad del ganado para la que no había cura, no había vacuna, ni había un método efectivo de diagnóstico oportuno: la Enfermedad de las Vacas Locas. Esta enfermedad pertenece a un grupo de padecimientos denominados Encefalopatías Espongiformes, y aunque mucho se ha especulado sobre el origen en vacas, una de las teorías, no confirmada hasta hoy, fue que podía tratarse de una mutación del agente que causa una vieja enfermedad en las ovejas, el Scrapie o Prúrigo lumbar.

La característica de estos padecimientos es que son enfermedades degenerativas del sistema nervioso central. De evolución lenta, con un período de incubación silencioso y variable que pueden pasar de varios años, pero una vez declaradas evolucionan rápidamente hasta la muerte, sin conocerse cura o vacuna. Las lesiones se limitan al sistema nervioso central, donde se observa la vacuolización del citoplasma de las neuronas, los cortes de cerebro observados al microscopio revelan espacios libres como una esponja (de ahí lo de espongiforme = con forma de esponja).

Pudiera pensarse que es una enfermedad lejana a nuestra realidad, que sólo afecta a países con alta tecnificación ovejera o de mucha tradición borreguera. Desafortunadamente no es así.

En la primera parte de este trabajo comentamos sobre su historia, su etiología, epidemiología y generalidades, en esta parte trataremos de abordar el diagnóstico, la prevención y el control así como algunos comentarios sobre su impacto.

Diagnóstico

Diagnóstico clínico.

El diagnóstico clínico de la enfermedad es un poco ambiguo, pues no se presentan signos clínicos durante el período de incubación que puede ser de seis meses hasta cinco años o más; y la vida media del ovino comercial no rebasa estos períodos. Ello no quiere decir que el animal no este infectado. Más comúnmente el Scrapie en una enfermedad crónica de ovinos maduros caracterizada por alteraciones del sistema nervioso central (ataxia), siendo el más significativo la comezón intensa que genera un deseo compulsivo por rascarse (de ahí su nombre en inglés “Scrapie”). El animal se muerde las extremidades y frota su cuerpo contra paredes u otras superficies dejando áreas sin lana, e incluso lacerando su piel, esto sobre todo en los flancos. Las lesiones son simétricas y bilaterales. Al tacto el animal manifiesta una alta sensibilidad que puede generar reflejos convulsivos. Los animales afectados pueden tornarse altamente nerviosos, ansiosos y confusos. Otros signos son temblores, torsión de la cabeza, rechinido de dientes (bruxismo), marcha vacilante, incoordinación, posiciones “raras” como sentarse como conejo y convulsiones.

El Scrapie puede transmitirse al momento del parto o en animales jóvenes expuestos
El Scrapie puede transmitirse al momento del parto o en animales jóvenes expuestos
Foto: Alicia Almanza

Diagnóstico diferencial.

Las enfermedades más comunes con las que pude confundirse esta enfermedad son las parasitosis graves, otras enfermedades neurológicas como la enfermedad de Aujezky o el mismo derriengue. De ahí que un examen minucioso debe ser realizado en cada caso de alteración neurológica o de modificación del comportamiento.

Diagnóstico de laboratorio.

Dadas las particularidades del agente causal (no es un ser vivo, no es un virus, no manifiesta una respuesta inmunitaria típica, etc.) no ha sido fácil el disponer de una técnica diagnóstica accesible para todos los productores. De hecho hasta hace poco tiempo, las únicas técnicas disponibles se hacían en tejidos de cadáveres por lo que como medida de prevención no resultaba muy útil.

Se recurrió en primera instancia al examen histológico, que es el diagnóstico más utilizado internacionalmente para identificar lesiones típicas. Es probablemente la más económica de las técnicas.

Técnicas más modernas se han orientado a la identificación de la molécula del prión identificada como PrPSc y puede ser detectada mediante extracción detergente, electroforesis, inmunoblott e inmunohistoquímica; o bien el aislamiento y caracterización de fibrillas asociadas al Scrapie; técnicas éstas altamente sofisticadas que requieren de laboratorios muy especializados. No obstante su utilidad tienen la desventaja de requerir de tejido nervioso u otros tejidos de animales muertos. Lo que implica la inconveniencia que no pueden ser utilizadas para certificar un lote o rebaño.

Otra técnica aún más tardada es el bioensayo que consiste en inyectar material sospechoso en roedores de laboratorio de dejar pasar un período de incubación de uno a dos años, por lo que se usa sólo como herramienta de investigación y no como ayuda de diagnóstico para el control.

En el animal vivo, en cambio, se han ensayado pruebas genéticas identificando algunas particularidades (polimorfismos) en los genes de las ovejas afectadas, por lo que se busca identificar estos polimorfismos mediante técnicas de genotipificación como una herramienta potencial de diagnóstico en sangre.

Actualmente la técnica que está teniendo mucho impulso, pues puede practicarse en animales vivos es la biopsia del tejido linfoide del tercer párpado para detectar la presencia o ausencia del prión. Esta técnica, aunque costosa (aproximadamente $ 15.00 dólares americanos), da la certeza para tomar decisiones.

Desafortunadamente muy pocos laboratorios en el mundo realizan éstas dos últimas pruebas.

Control y prevención

No hay tratamiento eficaz, ni vacuna o inmunógeno conocidos contra el Scrapie, es decir, no es una enfermedad tratable, curable o prevenible por los métodos tradicionales. Por lo que su prevención y control son radicales.

Considerando las particularidades en la transmisión de la enfermedad, el control es muy difícil. De hecho en Europa y en Estados Unidos se busca la erradicación de la enfermedad, mediante el esquema de prueba diagnóstica-sacrificio, sin embargo, por lo complicado del diagnóstico oportuno, no ha sido fácil recomendar programas de segregación o aislamiento generales aplicables a todas las circunstancias.

Se menciona que si se demuestra que el pie de cría está infectado todo el rebaño tiene el riesgo de estarlo también, aún en ausencia de signos clínicos evidentes. Por ello es obviamente más recomendable prevenir la introducción al rebaño. Puesto que una vez afectado el rebaño la única salida económicamente viable a mediano plazo es el sacrifico.

El riesgo de introducción de la enfermedad a nuestro país es muy alto, en virtud de que durante muchos años se han importado hembras para sacrificio inmediato, sin embargo, al llegar a territorio nacional no necesariamente se sacrifican y son introducidas a rebaños mexicanos para “vida” (reproducción), y existe una alta probabilidad de que estas hembras provengan de zonas enzoóticas de Scrapie. Incluso el riesgo también existe en animales importados para pie de cría, pues como no se exige oficialmente prueba negativa como requisito a la importación, los animales ingresan sin que se conozca su status zoosanitario con respecto a esta enfermedad.

De ahí que el primer paso para el control es exigir a toda importación de los Estados Unidos prueba negativa o certificación voluntaria oficial de rebaño libre, o provenir de un estado clasificado como consistente, de acuerdo a la normatividad respectiva recientemente publicada en aquel país. De no hacerlo así, independientemente del precio, calidad genética o fenotipo de los animales, corremos el alto riesgo de tener una enfermedad muy costosa y devastadora para el mercado nacional.

Por ello, si usted sospecha, aunque sea remotamente, de que su rebaño pudiera estar afectado, debido a ganado de importación, solicite la intervención de los técnicos especializados en enfermedades exóticas de la Comisión México Americana para la Erradicación de la Fiebre Aftosa y otras Enfermedades Exóticas del Ganado. Asimismo en sus próximas importaciones exija, usted como importador y comprador, pruebas de certificación de rebaño o zona libre de la enfermedad.

Repercusiones económicas

Obviamente en México, al tratarse de una enfermedad exótica no ha habido evaluaciones de su repercusión, ni estimaciones potenciales de un posible brote. Pero basta mencionar que merma la utilidad del hato en su totalidad. Sin embargo, para darnos una idea de lo que representa en términos económicos esta enfermedad, la Asociación Americana de la Industria del Borrego de los Estados Unidos (ASIA por sus siglas en Inglés), ha estimado pérdidas anuales que oscilan entre 20 y 25 millones de dólares. Considerando pérdida de semovientes, crías, valor de reposición, y pérdida de líneas genéticas. Pérdidas indirectas como disminución en el aporte de leche y lana no han sido cuantificadas.

Comentario final

A pesar de las dificultades coyunturales por las que atraviesa el país, la industria ovina en México, está teniendo un pequeño repunte, de ahí que poner en riesgo este momento de incipiente crecimiento del rebaño nacional, exponiéndolo a la llegada de enfermedades exóticas, pueden nublar un horizonte que pudiera ser promisorio para la industria. Por ello, insistimos, los productores deben exigir, sobre todo a los exportadores americanos, certidumbre en la calidad zoosanitaria de los animales a importarse, mediante la presentación de documentación oficial que garantice que el rebaño de origen de los animales no representa un riesgo de la enfermedad.

De no hacerlo así estaremos jugándonos en un volado el destino del rebaño nacional, porque la enfermedad no sería sólo de un rebaño sino del país en su conjunto.

* Jefe del Departamento de Epidemiología. CANETB, DGSA, SENASICA, SAGARPA. [email protected]
** Asesor Privado en Programas de Salud Animal. Rumiantes. [email protected]

 

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