jueves , 14 marzo 2019

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El Centro Ovino Tepatitlán, 25 años en la cría del Pelibuey

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Reportaje

Maneja 14 líneas de sangre

Don José Guadalupe de Anda, ganadero jalisciense, nunca imaginó que con el tiempo su ganadería el Centro Ovino Tepatitlán lograra lo que muchos ovinocultores mexicanos tienen entre sus más grandes anhelos: el reconocimiento de su ganado a nivel nacional e internacional. Hoy sus ejemplares Pelibuey canelo son cotizados dentro y fuera de nuestro país por la gran cantidad de premios obtenidos en las principales exposiciones nacionales dentro de los estándares de la raza y por el resultado que con su pie de cría han logrado diversas explotaciones

Alicia Almanza Vázquez

Entrevistado en su rancho y con la sencillez que caracteriza a don Lupe de Anda compartió su experiencia con nosotros recordando sus inicios:

“Comencé en 1975 por mero accidente, con un borrego importado de Barbados. Me vi en la necesidad de comprar unas hembras en Tecomán, Colima. El rebaño empezó a crecer emparejando las praderas, pastoreando detrás del ganado; me pareció un ganado muy liviano; a los seis meses y medio sacábamos corderos de treinta a treinta y cinco kilos”.

“Una vez que llevé ganado a vender, vi unas borregas alazanas e hice el cambio con los borregos que llevaba, posteriormente le compré unos sementales al señor José González de aquí de Tepatitlán y ahí empecé a hacer la selección, formando líneas para ir tejiendo una trenza y evitando la consanguinidad”.

“En realidad yo descubrí que las borregas eran mejor negocio que el ganado, en 1984, año en el que disminuyó considerablemente la venta de sementales, ya que solamente vendimos dos o tres en ese año y las borregas fueron las que cubrieron todos los gastos del rancho”.

A partir de esta experiencia, don Lupe de Anda considera que esta actividad es rentable: “si la comparamos con la del bovino, una vaca tiene nueve meses de gestación, el becerro se desteta a los diez meses con un peso de 250 kilos y ya han pasado casi dos años. La borrega en dos años puede tener tres partos, digamos que dos sencillos y uno doble, es decir que la borrega nos da cuatro cor-deritos; si los ponemos de 30 kilos cada uno, nos dará 120 kilos de carne; la diferencia está en que con lo que , mantenemos una vaca mantenemos a diez borregas, y las borregas nos dan mil 200 kilos de carne contra unos 250 y, si usted quiere, otros 50 que traiga en el vientre, son 300, por mil 200. Además el precio: el borrego lo damos a 18 o 20 pesos el kilo y el ganado entre 10 y 12 pesos; para mí no tiene comparación”.

En una extensión de siete hectáreas circundadas con cerco eléctrico, el Centro Ovino Tepatitlán trabaja con un promedio de 400 vientres, además, cuenta con nueve sementales Pelibuey y con el semen de cinco más que fueron vendidos o que ya están muertos, por lo que se maneja un total de catorce líneas de sangre.

Manejo

“En la mañana sacamos a las ovejas a pastar, se meten a medio día y se sacan otras y así se están turnando, todo lo manejamos en esta forma, en lotes chicos, por la necesidad de llevar un control de empadres; entonces tenemos que hacer lotes de 20, 25 o 30 borregas máximo, que es la carga de un semental”.

“Tenemos tres partos en dos años, un promedio 2.3 nacimientos y 1.9 de destetes con pesos entre 24 y 25 kilos; cada borrega nos da tres borregos y medio aproximadamente en un año. Al nacer el cordero, se marca en una oreja para saber el tipo de parto y en la otra para llevar la identificación del padre. Posteriormente cuando se destetan se tatúan poniéndoles el número de la madre y el número individual que les corresponde. El número individual además de tatuado, va con arete en la oreja derecha; si en la parte baja tiene una muesca, es de parto doble; si la muesca la tiene en la punta de la oreja, es de parto triple; si la tiene en la parte de arriba, es de parto cuádruple; si tiene dos muescas en la parte de arriba, es de parto quíntuplo”.

El borrego Pelibuey

Es un borrego muy rústico, es prolífico, no es tan delicado como otras razas, no es estacional. “Para mí, este tipo de borrego viene siendo el cebú en el ganado bovino; podrían manejarse muchas razas pero para mí el Pelibuey no puede desaparecer. Hemos vendido nuestros borregos desde Yucatán hasta Sonora, Sinaloa, Tamaulipas, Veracruz, prácticamente en la mayor paite de los estados del país, donde se adaptan al clima”.

Empadres

Todas las borregas están dos meses y medio con los corderitos y después de ese tiempo se destetan; las hembras tardan secándose quince días para corroborar qué borrega le toca a cada semental. Durante tres meses no recibe borrego, además de los cinco meses de gestación.

Con empadres todo el año, el Centro Ovino Tepatitlán maneja un semental por cada lote de entre 20 y 30 borregas. “El borrego anda todo el día con las hembras durante dos meses y, después de ese tiempo, el macho se junta con otro lote, pero sigue en-trando durante la tarde, por un cierto tiempo, a recorrer su lote anterior, ya que los borregos duermen separados de las hembras y por si alguna no se ha cargado, ahí la cubre”.

Alimentación

“Los potreros están conformados por dos tipos de pastos, uno de ellos es el estrella y están mezclados; cuando hay pasto se les dan todo los requerimientos, las borregas se alimentan a base de pura pradera, posteriormente se les va suplementando con molido de maíz según las necesidades del animal. Les damos tres tipos de alimentación: a los corderitos les damos un alimento de cerdo para crecimiento, a las borregas paridas y a los demás, alimento para engorda, engorda para todo; asimismo se les da la alimentación que recomiende el Consejo Norteamericano de Granos Forrajeros.

Sanidad

“Para mí el ovino tiene dos enemigos, uno es el parásito y el otro las enfermedades pulmonares. Con un programa de desparasitación cada sesenta días prevenimos este problemas, aunque no tengamos parásitos. Con respecto a las enfermedades pulmonares nosotros cuidamos que los animales duerman en lo seco, y con eso se disminuye o prácticamente se acaban los problemas”.

Finalmente para don Lupe de Anda la ovinocultura tiene un excelente futuro: “Para mí esta actividad está en pañales, la ovinocultura apenas está iniciando y hay una demanda exagerada; el mayor problema es la escasez de hembras. Esta actividad la teníamos relegada completamente, teníamos borreguitos para la barbacoa del día del santo, nunca se le había dado un manejo indicado y ahorita empieza a tomarse en cuenta, ya hay muchas personas que le están dando el manejo indicado y creo que eso va ha seguir hacia delante”.

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