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Mejorar la cosecha de corderos

Categoría: Número 89, Reproducción, Zootecnia Deja un comentario A+ / A-

Sugiere un diagnóstico temprano para reempadrar

Una práctica común para el diagnóstico de gestación se basa principalmente en la observación de los cambios ocurridos en las hembras

El parto, inicio de la lactación y consideraciones para mejorar la cosecha de corderos

MPA Antonio Ortiz Hernández*

En las explotaciones ovinas con manejo tradicional, es común encontrar que un 15% de las hembras no tienen corderos durante cada época de pariciones. Un diagnóstico temprano de la gestación permite reempadrar a las ovejas no gestantes de 4 a 8 semanas más tarde, encontrándose todavía en la época de empadre normal.

Además de la importancia de un diagnóstico temprano de gestación, es de mucha utilidad saber si ésta es simple o múltiple para poder determinar los requerimientos nutricionales de cada hembra o grupo de hembras. La mortalidad de las ovejas durante el final de la gestación debido a una toxemia de la preñez y la muerte de corderos, son generalmente mayores en las ovejas con gestaciones múltiples. Estas bajas pueden disminuir con una alimentación adecuada y con mayor atención en las últimas 6 semanas de gestación y durante el parto, al separar a las hembras gestantes en dos grupos; gestación única o múltiple, proporcionándoles a cada lote la cantidad y calidad adecuada de alimento.

En México una práctica común para el diagnóstico de gestación se basa principalmente en la observación de los cambios ocurridos en las hembras, como son la ausencia de estros y un aumento de volumen del abdomen y la ubre.

Otro método de diagnóstico de gestación es el realizado por medio de la técnica del “rebote” del feto sobre el lado derecho del abdomen, se puede efectuar desde el tercer o cuarto mes de gestación.

Debido a lo tardío que se puede practicar estas pruebas, pierde su validez desde el punto de vista económico.

Cuidados de la oveja al parto

Al evento que marca el final de la gestación se le denomina parto. La labor del parto es regulada por el sistema nervioso, las hormonas y factores mecánicos en los que participan tanto la madre como el feto y culminan con la expulsión de este y sus membranas a través del canal pélvico de la oveja.

Es muy importante tener en cuenta que en este lapso las pérdidas económicas antes, durante y después del parto son considerables, debido a la gran cantidad de muertes tanto de ovejas como de corderos, a consecuencia de los pocos o nulos cuidados que se les proporcionan en la mayoría de los casos.

Las fases del parto

El término en que se desarrolla el parto, recibe el nombre de labor la cual dura en los ovinos en promedio 8 horas y para su estudio se ha dividido en tres períodos o fases.

La primera fase es preparatoria para la expulsión del feto y tiene un rango de duración de media a 24 horas, con un promedio de 2 a 6 horas, considerándose que existen problemas si exceden a las 12 horas de duración. Los primeros signos externos que se observan en la oveja al aproximarse el parto, son edematización de la ubre y los labios vulvares (figura 1).

Figura 1. Hembra en labor de parto Cortesía MVZ Rosa Berta Angulo Mejorada

Figura 1. Hembra en labor de parto
Cortesía MVZ Rosa Berta Angulo Mejorada

En esta primera etapa se inician las contracciones uterinas rítmicas y muy espaciadas, el cérvix comienza a dilatarse, continuándose con la vagina a causa de la gran presión ejercida sobre él por el feto y sus membranas (figura 2). El feto inicia una serie de movimientos asumiendo la posición característica durante la expulsión.

Figura 2. Hembra en labor de parto Cortesía MVZ Esmeralda Palma

Figura 2. Hembra en labor de parto
Cortesía MVZ Esmeralda Palma

Los ligamentos del canal pélvico se relajan a todo lo largo, permitiendo que se aumente el diámetro por donde saldrán el o los corderos alrededor de las 12 horas antes del parto (figura 3).

Figura 3. Hembra en labor de parto Cortesía MVZ Esmeralda Palma

Figura 3. Hembra en labor de parto
Cortesía MVZ Esmeralda Palma

La segunda fase o período, recibe el nombre de expulsión, tiene un rango de duración de 1 a 2 horas. La mayoría de las ovejas completan esta segunda fase en este tiempo promedio y se considera que existen problemas si esta etapa sobrepasa las tres horas.

El período se inicia con la aparición de la bolsa a través de la vulva, esta membrana y su líquido, actúan a manera de prensa hidráulica para dilatar el cérvix y al romperse, el líquido lubrica el canal del parto, facilitando la salida de los productos (figura 4, 5 y 6).

Figura 4. Membranas fetales

Figura 4. Membranas fetales

Figura 5. Hembra en labor de parto Cortesía MVZ Esmeralda Palma

Figura 5. Hembra en labor de parto
Cortesía MVZ Esmeralda Palma

Figura 6. Hembra en labor de parto, se observa las pezuñas de la cría. Cortesía MVZ Esmeralda Palma

Figura 6. Hembra en labor de parto, se observa las pezuñas de la cría. Cortesía MVZ Esmeralda Palma

El  cérvix se dilata por completo y las contracciones uterinas junto a las abdominales son más intensas y frecuentes propiciando la salida del feto con la cual concluye la fase (figura 7).

Figura 7. Hembra limpiando a la cría recién parida Cortesía MVZ Esmeralda Palma

Figura 7. Hembra limpiando a la cría recién parida
Cortesía MVZ Esmeralda Palma

La labor del parto, se completa con la tercera fase y la expulsión de la placenta, este mecanismo está asociado con las contracciones uterinas que continúan aún  después de nacido el producto. En la oveja esto ocurre normalmente en un rango de 1 a 8 horas, considerándose que existe retención placentaria si las membranas no son eliminadas a las 12 horas siguientes de la salida del último cordero.

La involución uterina, termina generalmente un mes después del parto observándose durante la primera semana principalmente un flujo vulvar sanguíneo llamado loquio puerperal.

Factores que afectan el parto

El proceso del parto, puede verse afectado por diversas causas, de las cuales el mayor o menor grado dependen que sobrevivan el o los corderos y muchas veces incluso la madre.

A las alteraciones en la secuencia del parto se les conoce con el nombre genérico de distocia y se manifiesta de tres formas:

a) Labor prematura

b) Labor prolongada

c) Ausencia de labor

Factores que favorecen las distocias

La raza

Las razas de cabezas grandes como la hampshire, texel, dorper, etc pueden predisponer a las distocias, así mismo cuando las razas con pelvis estrechas, como la pelibuey, black belly, entre otras son utilizadas en el cruzamiento con razas grandes, pueden predisponer a las distocias.

La nutrición de la oveja

La baja nutrición de la oveja durante el último tercio de la gestación, aumenta la incidencia de partos distócicos provocando labor prematura, acompañada de una disminución en intensidad y la frecuencia y en algunos casos, ausencia total de contracciones uterinas y abdominales durante las fases de expulsión fetal.

De forma parecida, en ovejas sobrealimentadas, durante el mismo período también se aumentan la incidencia de distocias, debido al crecimiento excesivo del cordero. Junto con este desarrollo del cordero, se tiene el efecto del tamaño de la pelvis.

La presentación y posición de los fetos

La presentación más frecuente del feto es la anterior, con la cabeza y los miembros anteriores dirigidos y extendidos hacia delante de él en el canal pélvico. Esto ocurre en un 70% de los partos normales, cuando ambos miembros posteriores, están extendidos dentro del canal pélvico, en la presentación posterior, el feto también puede ser expulsado si ayuda, ocurriendo esto en el 30% de las pariciones normales. En las gestaciones dobles frecuentemente, hay un intervalo de 30 minutos entre cada nacimiento.

Las distocias por presentaciones anormales del feto, casi nunca van más allá del 10% de los nacimientos en un rebaño. Los problemas más frecuentes en estos casos pueden ser desde una simple flexión de cualquiera de los miembros, la cabeza o ambas, posiciones transversales de difícil solución. En estas condiciones es necesario proporcionarle ayuda a la oveja, la mayoría de las veces la introducción de la mano protegida con un guante  por la vulva a través del canal pélvico para corregir la postura es más que suficiente (figura 8), sin embargo; puede llegar a requerirse algo de material obstétrico, como un cordón que ayude a la tracción.

Figura 8. Maniobra obstétrica en oveja

Figura 8. Maniobra obstétrica en oveja

La cesárea es poco practicada en esta especie aunque esta posibilidad no debe ser descartada y debe ser realizada por el Médico Veterinario.

Comportamiento al parto de la oveja y del cordero

En las primeras horas después de nacido el cordero es necesario que se establezca un reconocimiento mutuo entre la madre y la cría. Este reconocimiento recíproco, está regulado principalmente por aromas del cordero, que son captados por el olfato materno. Los sentidos auditivo y visual, ayudan a este reconocimiento, pero no son esenciales. Otros mecanismos menos conocidos, también están involucrados en este fenómeno tales como: estímulos físicos sobre el canal del parto por parte del feto, que pueden desencadenar el instinto materno.

Cuando no se establece esta relación entre madre y cría, generalmente los corderos mueren de inanición.

Entre los principales factores que afectan el interés materno durante el parto están:

a) La edad de la madre, las ovejas adultas abandonan menos a los corderos.

b) La duración de la fase de exposición fetal, las ovejas que tardan más en parir suelen agotarse y pierden el interés por los corderos.

c) El número de corderos, en ocasiones los partos múltiples hacen que las hembras abandonen a los corderos a los corderos más débiles.

d) La hora del parto, ésta parece puede ser determinante para afectar la mortalidad de los corderos cuando éstos ocurren en la noche y no se tiene cuidado en atenderlos.

e) Algunas condiciones meteorológicas, el clima puede afectar la conducta madre-cría, la presencia de lluvias durante el parto favorece el abandono de corderos.

Sistemas de parición

Las ovejas en condiciones naturales se separan del rebaño, cuando van a parir y se reintegran al grupo algunos días después del parto. Este tiempo de aislamiento relativo, permite el reconocimiento madre-cordero, sin embargo; el manejo intensivo de los rebaños reflejados en la alta concentración de ovejas en el área de parto, las frecuentes interrupciones por parte de los humanos para pesar, determinar el sexo, marcar a los corderos, etc, se contrapone a las tendencias naturales de las ovejas de parir en sitios tranquilos.

Cuando un grupo de ovejas recién paridas con sus corderos es cambiado del sitio de parición, puede producirse tal confusión que las madres pierden sus crías llegando a morir estas últimas.

El sitio de parición es un lugar muy importante para que se establezcan los lazos oveja-cordero, especialmente cuando han sido derramados los líquidos de las membranas fetales, por lo que se debe tener cuidado en que éste sea un sitio apacible y no mover a las crías en el primer día posparto.

Parición en grupo

Este sistema requiere de un corral en el que puedan ser agrupadas las ovejas que llegan al parto en aproximadamente una semana (figura 9). Esto puede saberse con cierta seguridad si al momento del empadre, los carneros marcan a las ovejas conforme las van sirviendo. Las ovejas de estos grupos son revisadas cuidadosamente por lo menos tres veces al día y permanecen en el corral del parto durante cuatro o cinco días, puede facilitarse el manejo si se cuenta con cinco locales parideros para rotar las ovejas que no paren y evitar molestias a las que van a parir.

Figura 9. Paridero colectivo

Figura 9. Paridero colectivo

Parideros individuales

Cada oveja que se aproxima al parto, es colocada en una corraleta individual cuyas medidas aproximadas son de 1.50 por 1.50 y deberá permanecer ahí por lo menos 1 día, esto favorece el reconocimiento materno de la cría, la posibilidad de mamar de los corderos, especialmente en partos múltiples y permite la identificación inmediata para los productos (figura 10). Pero este sistema puede resultar contraproducente si la oveja inicia la labor de parto en otro sitio y después de que los líquidos se han derramado, se trasladan a la madre con su cría al paridero.

Figura 10. Paridero individual

Figura 10. Paridero individual

Se pueden combinar los sistemas colocando en corraletas individuales a las madres y sus crías, solamente cuando los corderos no se ha improntado o cuando esto es problema como en los casos de distocia (figura 11).

Figura 11. Paridero individual

Figura 11. Paridero individual

Cuidados de la oveja y del recién nacido

1. El paridero debe ser un sitio limpio, protegido del clima y depredadores, con abundante agua y alimento para la oveja.

2. Es necesario observar a la madre para saber si el parto está ocurriendo en forma normal o se trata de una distocia. Solamente debe ayudarse a la oveja en caso de distocia.

3. Observar durante 20 a 30 minutos después del nacimiento a la madre para saber si parirá otro cordero y ayudarle en caso necesario.

4. Limpiar la ubre de oveja en caso de que sea necesario.

5. Es muy importante asegurarse de que el cordero mame calostro antes de que pase una hora de su nacimiento, ya que el calostro además de ser una fuente concentrada de nutrientes, suministra anticuerpos de la madre al cordero.

6. Las medidas higiénicas durante esta etapa comprenden la trasquila de la región perianal, así como la cara posterior de los muslos de las ovejas para evitar infecciones, tanto del aparato genital de la madre como del cordón umbilical del cordero. Como regla general debe hacerse la desinfección del ombligo inmediatamente después del parto.

Una de las pérdidas más importantes en las producciones ovinas, es la muerte perinatal de los corderos. En nuestro país se tiene poca información de la magnitud del problema, la mortalidad perinatal oscila entre el 15 al 30 por ciento y no está muy lejos de nuestra realidad y asociado a la baja fertilidad (50 al 69%), la eficiencia productiva del rebaño nacional es muy pobre.

Las causas que provocan la muerte de los corderos son muy variadas y en términos generales se pueden dividir en:

1. Antes del parto.

2. Durante el parto.

3. Después del parto.

La primera es la menos importante en la actualidad, pero en las dos últimas es donde se presentan las mayores pérdidas de corderos.

Durante el parto

Distocias, esta puede deberse a condiciones de la madre como estrechez pélvica o que no tenga movimientos en el útero o bien deberse al feto, como mal posición o tamaño excesivo.

Al existir un impedimento para que el cordero salga, se prolonga el parto y el cordero puede morir por asfixia. La magnitud de este problema es muy variable y puede ser grave si no se toman en cuenta los factores que lo pueden provocar, como mala elección de los progenitores, una sobrealimentación de las hembras o una pobre alimentación de estas (figura 12).

Figura 12. Oveja con parto distócico. Cortesía MVZ Rosa Berta Angulo Mejorada

Figura 12. Oveja con parto distócico.
Cortesía MVZ Rosa Berta Angulo Mejorada

Como consecuencia de la distocia, la madre adolorida sufre un cambio de comportamiento y tiende abandonar a los corderos (figura 13).

Figura 13. Cordero  recién nacido abandonado y muerto en el corral. Cortesía MVZ Rosa Berta Angulo Mejorada

Figura 13. Cordero recién nacido abandonado y muerto en el corral. Cortesía MVZ Rosa Berta Angulo Mejorada

Después del parto

La mortalidad ocurre dentro de los primeros siete días de edad, ya que los corderos son más susceptibles. Una de las causas más importantes de mortalidad durante esta etapa es el síndrome de exposición-inanición.

Síndrome exposición- inanición

Este problema puede provocar más del 40 por ciento de las muertes y éstas ocurren dentro de los tres primeros días de vida del cordero. En términos generales éstos mueren por falla en la adaptación al medio ambiente exposición) o bien por falta de leche (inanición).

Exposición – Hipotermia

Estos animales tienden a morir en las primeras 12 horas de  vida y el cuadro puede combinarse con el de inanición y confundir los signos.

Este cuadro se presenta como una combinación de falta de atención de la madre, factores climáticos y las condiciones del cordero.

Al momento del parto el cordero abandona el ambiente cálido del útero, para entrar en contacto con las condiciones climáticas externas, inmediatamente con el animal incrementa la producción de  calor (muscular, metabólico), para mantener su temperatura entre 39 y 40° C. Si las condiciones climáticas y del cordero lo hacen perder más calor que el que  puede generar, la hipotermia se  presenta y el animal se deprime disminuyendo su capacidad para generar calor y alimentarse; el reflejo de mamar se reduce por debajo de los 37° C. Por el contrario la ingestión de leche estimula al animal y su digestión genera calor metabólico.

La evaporación de los líquidos fetales que mojan al cordero al nacer, la temperatura ambiente, pero más aún la existencia de  corrientes de aire actuando sobre el animal mojado, son los principales factores de la pérdida de calor.

La pérdida de calor es más grave en los corderos livianos, por tener una mayor superficie corporal y normalmente una cubierta de lana o pelo más delgada.

Trabajos australianos demostraron que corderos de 5 kg lograron sobrevivir a temperaturas de -25° C si están secos y no  hay viento, mientras que corderos de 2 kg, húmedos y con vientos de 22 kg/h morían de exposición con temperatura de 23° C. Lo que evidencia el valor relativo de la temperatura ambiente en sí misma.

En México, las condiciones climáticas son benignas al momento de los partos, pero es un hecho que la mayoría de los corderos distan mucho de pesar más de 4 kg al nacer. La no atención de la madre secando al cordero y protegiéndolo es un  factor decisivo en este cuadro.

Los corderos con hipotermia pierden actividad, se observan adormilados, postrados, no presentan atención a las situaciones del medio, no se paran y no intentan huir en cuanto alguien se les acerca (figura 14).

Figura 14. Cordero afectado por el síndrome de exposición-inanición. Cortesía MVZ Rosa Berta Angulo Mejorada

Figura 14. Cordero afectado por el síndrome de exposición-inanición. Cortesía MVZ Rosa Berta Angulo Mejorada

Es importante medir la temperatura rectal y valores por debajo de 39° C nos indican hipotermia y por debajo de 37° C el animal ya se encuentra gravemente deprimido.

Para reducir las pérdidas de corderos por este concepto, es necesario proporcionar lugares de parto en los que las ovejas pueden refugiarse de corrientes de aire (cortinas, pacas, láminas, árboles), que no sean excesivamente sombreados o húmedos.

Los locales deben facilitar la vigilancia de los partos, de tal manera de poder detectar a los corderos que presenten el  problema.

Los animales se deben secar, abrigar y poner bajo una lámpara o un calefactor y suministrársele con sonda leche. El uso de mamilas conlleva el primer riesgo de que el líquido administrado pase a los pulmones y provocar la muerte del cordero por asfixia. Siempre se debe elevar la temperatura corporal del cordero antes de alimentarlo con biberón.

Los animales muertos por exposición al frío e hipotermias, prácticamente no presentan alteraciones. Se observan hidratados, conservan su reserva  de grasas y eventualmente pueden aparecer edemas en el subcutáneo de las extremidades (cola, patas y orejas), las masas musculares aparecen de color rojo oscuro y las asas intestinales dilatadas con contenido mucoso, el examen de las vísceras evidencia que el animal no comió y eventualmente ni siquiera se paró.

Inanición

Ocurre como consecuencia del abandono del cordero, a la incapacidad de la oveja para alimentar a la cría ya sea por falta de leche, dificultad del cordero para quitar el tapón del pezón o por muerte de la madre.

Esta causa de mortalidad puede asociarse a trastornos en la madre o en la relación madre-cordero de diversa índole. Las borregas primerizas o las que han pasado un por parto laborioso muestran una mayor tendencia a no atender o alimentar a los corderos. Las hembras que han recibido una baja alimentación en el último tercio de la gestación además de parir animales de bajo peso, tienen una baja o nula producción de leche.

Cuando los partos ocurren en condiciones de nacimiento aumenta considerablemente las tendencias de las hembras a no atender a las crías.

La baja alimentación en el final de la gestación (partos enero – marzo), y las pariciones en condiciones de nacimiento, son dos factores prácticamente constantes en la mayor parte de las explotaciones ovinas del país, con al probable excepción de los rebaños del norte de México, que empadran en febrero.

Las situaciones de muerte por inanición también pueden asociarse a ovejas que quedan postradas después del parto, a la presentación de mastitis o la falta de pezones, que fueron mutilados en la trasquila.

En las razas laneras la lana puede ocultar la  ubre, por lo que es recomendable trasquilar la región del periné y la ubre, antes de que se inicien las pariciones.

Los corderos que nacen de bajo peso, demoran en pararse e iniciar el amamantamiento, si este factor se une a la hipotermia, los animales mueren con un cuadro de inanición.

Finalmente debe recordarse que la ingestión de calostro materno no sólo es factor de extraordinaria importancia en términos alimenticios, sino también por los factores inmunológicos que de él dependen, por lo que los cuadros de inanición  pueden fácilmente asociarse a situaciones infecciosas. Las muertes por inanición ocurren generalmente al 2º o 3er día de edad, dependiendo del peso del cordero, sus reservas y las  condiciones de temperatura ambiente.

El consumo de las reservas energéticas de los corderos para compensar la falta de alimento, resulta en la observación de cambios degenerativos en las reservas de grasa, particularmente la grasa renal que en lugar de observarse de color blanco amarillento firme, se presenta de color rojo o rojo morado y de consistencia gelatinosa.

El otro elemento que define este tipo de muertes es la falta de coágulos de leche en el estómago y la presencia  de tierra o pasto en su lugar. Estos animales se observan deshidratados y es evidente en sus dedos, que han caminado en busca de alimento.

Los animales débiles o ya muertos pueden ser atacados por depredadores y confundir el diagnóstico.

Depredadores

Esta causa de muerte de los corderos ocurre por ataque de perros, coyotes, pumas u otro carnívoro.

Nutrición

Las deficiencias nutricionales pueden afectar de dos maneras, las que afectan al peso del cordero al parto y el peso de la oveja al parto. Este problema se puede provocar por deficiencias nutricionales o por de exceso de alimento, que provoca crecimiento excesivo del cordero y por esta causa distocia, mientras que por deficiencias conduce a nacimiento de corderos débiles al parto, aparte de que la oveja produce poca leche y mal nutrición del cordero y poca viabilidad de este (figura 15).

Figura 15. Borrega en condición corporal baja Cortesía MVZ Rosa Berta Angulo Mejorada

Figura 15. Borrega en condición corporal baja
Cortesía MVZ Rosa Berta Angulo Mejorada

Defectos congénitos

Se considera en términos generales como un problema de poca importancia ya que sólo se presenta el uno por ciento (figura 16).

Figura 16. Cordero con defectos congénitos: labio leporino y paladar hendido. Cortesía MVZ Rosa Berta Angulo Mejorada

Figura 16. Cordero con defectos congénitos: labio leporino y paladar hendido. Cortesía MVZ Rosa Berta Angulo Mejorada

Problemas infecciosos

Esta causa de mortalidad no debe considerarse de poca importancia como causa de pérdida de los corderos recién nacidos. Los agentes infecciosos pueden provocar la muerte de los corderos antes o después del parto (figura 18). Entre los agentes infecciosos que pueden ocasionar mortalidad a los corderos antes del parto están Campylobacter foetus, Listeria monocytogenes, Brucella spp,  Salmonella spp  y Toxoplasma gondii. Mientras que entre los agentes infecciosos que pueden matar a los corderos después del destete están Clostridium spp, Staphylococcus aureus, Escherichia coli, etc. Esta causa de muerte de corderos no debe de sobrepasar el uno por ciento.

Figura 18. Cordero abortado Cortesía MVZ Rosa Berta Angulo Mejorada

Figura 18. Cordero abortado
Cortesía MVZ Rosa Berta Angulo Mejorada

Los factores a corregir para reducir la mortalidad, se pueden dividir en dos, las que se refieren a la hembra como son, buena nutrición en el último tercio de la gestación, lo que repercutiría en un buen peso de los corderos y  lo más importante un buen desarrollo de la glándula mamaria y por lo tanto una buena producción de leche. Escoger la raza adecuada del semental de acuerdo al tamaño de la hembra y evitar las distocias por corderos muy grandes.

Los relacionados con el medio ambiente, que las borregas paran en lugares cubiertos y que no tengan corrientes de aire,  los partos deben coincidir con la época de mayor calidad y cantidad de forraje si los borregos se encuentran en pastoreo, o tener almacenado forraje para esta etapa.

Todo se debe complementar con una vigilancia constante de las borregas durante la estación de partos, con lo que se disminuirían las muertes al detectar los problemas conforme se van presentando y no todos de una sola vez.

*Centro de Enseñanza, Investigación y

Extensión en Producción Ovina

[email protected]

Literatura consultada.

Bonino, MJJ, Durán, A y Mari, JJ. Enfermedades de los lanares. Hemisferio Sur. Uruguay.

Aisen EG. Reproducción ovina y caprina. 1ª ed. Multimédica, 2004.

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