sábado , 9 febrero 2019

Home » Opinión » Editorial » Editorial 103

Editorial 103

Categoría: Editorial, Número 103, Opinión Deja un comentario A+ / A-

En México, sin lugar a dudas, el sector ganadero ha tenido que sortear un sinnúmero de situaciones adversas provocadas por el cambio climático; lluvias torrenciales, granizadas, sequías, heladas atípicas, inundaciones y ciclones han repercutido de manera negativa en la producción agrícola y forestal, ocasionando grandes pérdidas económicas no solo para los ganaderos, sino también para los productores agropecuarios, porque al devastarse miles de hectáreas de cultivos y disminuir la producción de forraje, infinidad de ganado ha muerto por falta de alimento y por la baja disposición de agua en las presas.

Y, pese a que en general las actividades agropecuarias juegan un papel esencial en la generación de divisas, empleos e ingresos, además de satisfacer las necesidades alimenticias de la población y producir materias primas e insumos para otras industrias, este sector ha sido poco competitivo porque ha tenido que enfrentar estos fenómenos naturales imprevistos, ocasionados por el cambio climático. Tan sólo de 2000 a 2012, las pérdidas económicas causados al país por lluvias, sequías y huracanes equivalen a 284 mil 351 millones de pesos, cifra similar al presupuesto anual conjunto de las secretarías de Salud, Desarrollo Social y Seguridad Pública, se informó en la Cámara de Senadores. Y según la Sagarpa, en 2016, los desastres naturales causaron daños por 175 mil millones de dólares.

Para 2011, estos cambios repercutieron en una insuficiente producción de forraje en 20 estados y generó que 12 millones de cabezas de ganado (35 por ciento del hato nacional) perdieran peso y calidad en su carne, pese a que los ganaderos acarrearon agua hasta donde está pastando el ganado para que los animales no adelgazaran al caminar largas distancias, molieron paja, pastura con grano, avena, cebada o alfalfa para alimentarlos, o proporcionaron alimento balanceado.

La producción bovina y la avícola han sido las más afectadas por estas transformaciones, con una reducción en la producción de leche y carne. El gobierno ha dispuesto contrarrestar estos efectos a través de las siguientes acciones: mantener las capacidades productivas a través del incremento de la producción de forrajes y con el ordenamiento de su producción; con el manejo adecuado del agua, haciendo un uso sustentable y conservando los recursos naturales; construir pequeñas obras hidráulicas y conservar los suelos, el revestimiento y el entubamiento de canales; fortaleciendo las unidades de manejo ambiental y edificación presas).

Pero habría que reflexionar a profundidad en torno a cuáles serían los retos para la ganadería a futuro ante estos devastadores efectos del cambio climático y cómo prepararse ante estas eventualidades y comprometerse a buscar alternativas que eviten tener grandes y lamentables pérdidas para el sector.

Porque no habría que recordar que país ocupa el quinto lugar mundial en deforestación y cada año pierda alrededor de 600 mil hectáreas de bosques y selvas, lo que equivale a perder cada año una superficie equivalente a cuatro veces el Distrito Federal, y a que más de 80 por ciento de los suelos agrícolas presenta algún grado de erosión, debido a los monocultivos y la deforestación, promovida esta última para la ganadería extensiva y la producción de pasturas.

Editorial 103 Reviewed by on . En México, sin lugar a dudas, el sector ganadero ha tenido que sortear un sinnúmero de situaciones adversas provocadas por el cambio climático; lluvias torrenci En México, sin lugar a dudas, el sector ganadero ha tenido que sortear un sinnúmero de situaciones adversas provocadas por el cambio climático; lluvias torrenci Rating: 0

Artículos de interes

Deja tu comentario

scroll to top