jueves , 21 marzo 2019

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No hay una política pública para la ovinocultura

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Entrevista

Los veterinarios se deben especializar en ovinos

No hay una política pública para la ovinocultura

En el Estado de México, primer consumidor y productor de borregos, urge estructurar una política pública que siente las bases científicas para el desarrollo de la ovinocultura nacional, afirma en esta entrevista el diputado Armando Enríquez Romo.

Alicia Almanza Vázquez

¿Cuál es el trabajo que están haciendo en el Estado de México y en qué consiste?

–Sabemos que los diputados tienen muchas facultades: legislar, fiscalizar y gestionar. Uno de los instrumentos de política pública que tiene el diputado es la formulación de leyes; entre éstas está la Ley de Egresos, en donde está el presupuesto que ejerce el Ejecutivo cada año. Haciendo uso de estas facultades nosotros estamos obteniendo información de primera mano, a primer nivel. Esa será la base científica de una política pública orientada a una de las áreas de oportunidad que tiene el sector agropecuario en el estado, que es la ovinocultura.

No hay una política pública para la ovinocultura

Partiendo de que somos el primer consumidor nacional de ovinos y los primeros productores nacionales de carne de borrego, el grupo parlamentario de Acción Nacional buscó acciones concretas, puntuales, que tengan un alto impacto y que, además, necesiten de la formulación de una política en el sistema.

La ovinocultura ha venido tratándose en el estado con programas, pero no ha existido una política pública que tenga estrategias o bases científicas que lleven al éxito. Hemos observado cómo se ha importado carne de otros países, y eso tiene ya muchos años. Nosotros no hemos visto que el hato local, estatal, haya crecido. De allí que haga falta una planeación que esté fundamentada en una legislación, sobre proyectos con una visión de largo aliento y no de corto plazo. En esta etapa nos encontramos; nos estamos allegando de información para formular lo que será una familia de leyes o instrumentos legislativos para la formulación de esta política pública enfocada a la ovinocultura. ¿Por qué la ovinocultura? Ustedes conocen mejor que yo las bondades de esta especie animal, mayor rentabilidad, menor tiempo de gestación, la convertibilidad dinero-carne, etcétera y, además, se adapta más a la economía del sector pecuario. Asimismo, observamos las estadísticas, los ingresos y el precio de la carne de borrego siempre va a la alza. Hoy tenemos un momento coyuntural con la carne de res; ya empezamos a notar más movimiento por el problema de las vacas locas en Estados Unidos. Pero no le podemos apostar a estas coyunturas, más bien tenemos que tener una política como en otros países, que ahora son exportadores; nosotros somos importadores. Esta es la intención y nos la han planteado a lo largo de nuestras campañas, no de ahora sino de antes, esta es la apuesta por la que Acción Nacional está trabajando en cuanto a política pecuaria para reforzar la ovinocultura en el Estado de México.

¿Cuál sería el diagnóstico de la problemática en el Estado de México? ¿Por qué importar durante cinco, seis años animales de Australia, Nueva Zelanda sin que diera resultados en el crecimiento del hato?

–Esta pregunta se la quiero contestar después del taller, porque ayer se les formuló a los representantes del Ejecutivo estatal, y si estuvo usted presente escuchó que no hubo respuesta. Hay críticas, pero ahora nosotros queremos formular una propuesta que tenga bases científicas para que se eviten los errores. Mire, los productores han rechazado la importación. Sin embargo, se ha importado no para mejorar el hato, sino para consumir; esos animales se están yendo a los hornos de barbacoa subsidiados. Se ha aprendido que eso no funciona, porque las hembras vienen preñadas, se mueren y se pierde dinero. Entonces, hay un rechazo de los productores hacia el ganado que viene de Nueva Zelanda o los programas de importación. Sabemos que las comunidades indígenas rechazan ese ganado; ellos prefieren ganado nacional.

Entonces, este taller es el inicio del trabajo de esta comisión en torno a este tema.

–Hemos invitado también a los diputados de otros partidos que son miembros de esta comisión para que juntos hagamos el diagnóstico de la ovinocultura en el Estado de México.

En el Estado de México se producen sementales Black Belly de excelente calidad.
En el Estado de México se producen sementales Black Belly de excelente calidad.
Foto: Alicia Almanza

¿Cómo describe usted una política agropecuaria de desarrollo sana?

–Primero partiendo de lo que demanda el mercado; de ver qué es lo que se consume y genéticamente qué es lo que nosotros debemos estar produciendo. Hablábamos de los tiempos óptimos, de cinco años; esperar, ver los primeros resultados de lo que será una estrategia de largo aliento. Esto nos lleva al diseño genético de lo que tendría que estar produciéndose en el Estado de México para abastecer, y si es que se tienen las condiciones idóneas para producir lo que está consumiendo el Estado de México. Se debe hacer una evaluación en términos de rentabilidad, a partir de un estudio de mercado, del diseño del producto, la carne que va a consumir la gente del centro del país. La otra cuestión es ver cómo vamos a producir. Aquí hay zonas, sobre todo las indígenas, que están orientadas a la producción de borregos. Qué tipo de productores tenemos allí, hay muchos programas federales en los que las mujeres se quedaron al frente del hato, como en Hidalgo. Ellas se quedaron manteniéndose y manteniendo a sus familias. Pero esta es una condición que tiene que ver con las características culturales. Y en las comunidades otomíes y mazahuas si logramos que se involucre la familia o la mujer en estos proyectos productivos de ovinos sería bastante bueno. La otra es que se debe estimular la asociación de productores a través de la cooperativa, de acuerdo con sus usos y costumbres, porque de repente nos encontramos con que se asocian en general para adquirir un proyecto, pero para la producción lo hacen de manera individual. Entonces, nosotros estaríamos promoviendo la asociación para que alcanzara los beneficios de la economía de escala, los programas de mejoramiento genético, que sería lo fundamental. Como te comentaba ayer, estamos en una etapa incipiente en la industria de la ovinocultura, no está todavía tan estructurada como la agropecuaria, que tiene avances biotecnológicos impresionantes. Alfonso Romo, por ejemplo, toda la inversión que está haciendo en controlar y patentar líneas, de plantas, etcétera. Este campo todavía está virgen, no es tan competido ni aún controlado por unos cuantos, monopolizado. Una de las grandes oportunidades que tiene la ovinocultura es que está muy atomizada, porque hay mucha gente que vive del borrego, hay ciertos monopolios que tienen que ver más con la importación, y un poco con la producción. Y es que la política pública se ha orientado, a través de estos monopolios, a hacer las importaciones. Los estudiantes de licenciatura están haciendo tesis sobre importación de vísceras y no están orientando sus esfuerzos a estimular la producción ovina. No tenemos una mentalidad exportadora, sino más bien importadora, nos vamos por lo fácil. Esto se debe a que aquí se estructuraron históricamente, por intereses de caciques locales, las importaciones. Se trataría de ver cómo producirlo a partir de estas organizaciones, porque qué producir ya está definido. Una de las cosas importantes es que entienden más fácil el manejo de un borrego. Estas ideas se han venido sembrando hacia la ganadería mayor, pero con esta ganadería menor la gente se identifica y hay condiciones geográficas que facilitan la producción de la ovinocultura. Entonces, ya tenemos qué, cómo, con quién, el dónde está determinado, tenemos una variedad climatológica importante. Platicándolo con regidores llegamos a la conclusión de que es necesario que ellos vayan pensando cómo promover la agricultura y hay que aprovechar la bonanza en tanto no lleguen las vacas locas al mercado nacional. La idea es hacer una inversión en la ovinocultura; impulsar una política pública que la que se vaya desarrollando de manera profesional, con las bases científicas necesarias. Sabemos que a nosotros no nos va a tocar, como diputados, ver los frutos de este esfuerzo.

Hablando sobre el producto terminado. Ustedes que son el principal consumidor a nivel nacional, estarían pensando en crear una denominación de barbacoa que dijera: “Producida por el Estado de México” para la exportación.

–Honestamente como tal no; no lo hemos planteado. Existe una ferviente actividad para abastecer el mercado del centro del país. Se está pensando más en cómo obtener su carne que en cómo exportarla. Estaríamos hablando de una reconversión paulatina de toda la industria a nivel nacional. Uno de los problemas que hasta ahora tenemos y que esperamos que se resuelvan, son los proyectos de los rastros TIF. Ustedes saben que uno de estos rastros certifican el origen, estaríamos nosotros cubriendo el primer paso. En el Estado de México, hay tres, cuatro, rastros TIF en proceso.

Los estados del centro planean construir rastros tipo TIF unos cercanos a los otros, cuando se podría hacer una gran zona para industrializar el producto en el Centro; tener un área de corte, otra para procesar las vísceras, etcétera. ¿Qué opina usted de esto?

–Hay una razón de tipo práctico para proponer que sea en el estado de México, que sea en Atoyac, en donde tenemos problemas de salud pública. La cantidad de obradores que están operando sin las condiciones de insalubridad es muy importante. Entonces sea plantea en donde hay un mayor sacrificio allí se debe hacer la instalación del rastro. Aquí se haría la invitación para que los otros estados aceptarán que el Estado de México tuviera la sede del rastro tipo TIF, ya ve que somos el primer consumidor nacional. Desde luego que sería un TLC local entre los productores; tú te vas a especializar en esto porque tus costos son más bajos; tú sacrifica allá y yo produzco acá y tenemos un acuerdo. No conozco lo suficiente los acuerdos de las asociaciones ganaderas, pero esto tendría que venir de los productores, más que de los gobiernos. Nosotros notamos que a través del PRI, de la CNC, están promoviendo este asunto; ya vemos hacia dónde van las cosas, el control político de este asunto y de los recursos presupuestarios. Esto es lo que se va a hacer en el Estado de México. Se habla de otros rastros TIF: uno en la zona metropolitana, otro en Ixtlahuaca, en San Bernabé, allí se estaría proponiendo otro.

Hablando un poco del toque político-electoral, en especial para el sector ovino, ¿hay alguna intención en este tipo de talleres que empiezan a involucrar a los diputados?

–De hecho no es con el ánimo electoral, dado que es una política que va encaminada a abastecer el mercado y no es para obtener votos… Sin embargo, es la base científica para la formulación de políticas públicas. Por eso es que el grupo parlamentario del PAN decidió apoyar esto, para que se establezca la base científica, de la cual nosotros estaremos promulgando las políticas. Si ésta va a derivar en la obtención de votos, todavía no lo sabemos, eso está muy lejos, no es inmediato. No se trata de ver a dónde va a ser la siguiente feria para ver si me dan el financiamiento para comprar el borrego y que me salga a mitad de precio. Esto es lo que estamos proponiendo y los invitamos a que se nutran de esa propuesta para que se formule una política en la LV legislatura, con cada uno de los partidos que la conforman.

¿Por que no involucrar a los productores desde el inicio de los talleres?

–Bueno, si se invito a algunos productores del Estado de México. Después de esto plantearemos la realización de un Congreso Nacional de Ovinocultores en el Estado de México, en donde se debe bajar el resultado de este taller. Ese es una de las principales razones. Estamos en la primera etapa, en el planteamiento de las líneas de investigación. No hay veterinarios especializados en los diversas temas de la ovinocultura. Es necesario dar becas, por ejemplo, las becas en Israel si reditúan, dan a conocer sus avances científicos. Aquí todavía no tenemos eso, es muy incipiente.

 

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